El plan de repavimentación de rutas en Jujuy reabre el debate sobre infraestructura, minería y el financiamiento de bienes públicos estratégicos.
El plan de repavimentación de rutas en Jujuy reabre el debate sobre infraestructura, minería y el financiamiento de bienes públicos estratégicos.

La provincia de Jujuy avanza con un ambicioso Plan Provincial de Repavimentación, que busca mejorar la circulación de vecinos, productores y turistas. La iniciativa incluye la intervención de rutas clave como la RP 42, 43, 4, 56 y 53, y se financia con recursos propios que superan los 21 mil millones de pesos en esta primera etapa.

Dentro del Plan “Jujuy Construye”, ya se renovaron tramos importantes de la Ruta Provincial 56, entre Carahunco y La Mendieta, y se prevé completar más de 100 km de rutas antes de fin de año. En la RP 4, la repavimentación de 15 km fortalece la conectividad local y la vinculación con polos turísticos como Termas de Reyes, apuntalando la actividad económica regional.

Rutas nacionales: un problema que trasciende fronteras provinciales

Mientras la provincia mejora su red vial, las rutas nacionales 52, 34 y 40 muestran serios deterioros. Estos corredores son esenciales para la logística minera, el comercio internacional y el turismo, por ejemplo hacia el Paso de Jama. El gobernador Carlos Sadir ha señalado que los ciudadanos exigen vías seguras y transitables, y que la jurisdicción no debería ser un obstáculo para garantizar su mantenimiento.

Mineras: ¿socias en el mantenimiento?

En un giro poco convencional, el gobierno provincial negocia con empresas mineras locales para que aporten recursos al mantenimiento de rutas nacionales. Especialmente aquellas que usan intensivamente para transportar insumos y minerales.

Sadir subraya que las mineras son beneficiarias directas del buen estado de las rutas y están dispuestas a colaborar económicamente. Sin embargo, estos aportes dependen de acuerdos tripartitos entre Nación, Provincia y empresas privadas, dada la jurisdicción de las arterias viales.

Este esquema público-privado busca no solo sostener la infraestructura, sino también evitar que la falta de mantenimiento frene la competitividad minera, un motor clave para la economía jujeña.

Retos políticos y estructurales

El problema no termina con la voluntad de las empresas: la coordinación con el Estado Nacional y la definición de mecanismos legales y fiscales claros son esenciales. Sin un marco regulatorio sólido, los aportes privados podrían quedar en el papel.

Desde una perspectiva más amplia, estas dinámicas reflejan tensiones entre responsabilidades del Estado y externalidades de la inversión privada. En un contexto donde los recursos fiscales son limitados y la infraestructura estratégica no puede depender exclusivamente del mercado.

Impacto productivo y social

La mejora de las rutas no solo facilita la vida cotidiana de los jujeños:

  • Logística minera: agiliza el traslado de minerales hacia puertos y fronteras.
  • Turismo y producción regional: fortalece el acceso a los valles y la Quebrada de Humahuaca, vital para la economía local.
  • Integración federal: se vincula con obras del Plan Norte Grande, incluyendo la transformación de la RN 34 en autopista.

infraestructura y poder económico

El déficit de infraestructura vial no es solo un problema técnico: impacta en la competitividad y en la distribución espacial del desarrollo. La participación de mineras en el mantenimiento plantea preguntas sobre quién debe financiar los bienes públicos que sostienen la actividad privada.

En definitiva, la discusión sobre rutas y repavimentación en Jujuy trasciende lo logístico y pone en evidencia las relaciones de poder económico, las prioridades de inversión y las tensiones entre Estado y sector privado en un territorio periférico dentro del sistema productivo argentino.

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