La Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía, en el departamento de Tarija, se ha convertido en uno de los focos más intensos de conflicto ambiental y político en Bolivia en lo que va del año, con repercusiones que involucran a comunidades indígenas, al gobierno central, a empresas petroleras y a líderes políticos de alto perfil, especialmente se muestra un nuevo choque discursivo entre el vicepresidente Edmand Lara y el presidente Rodrigo Paz.
Qué está pasando en Tariquía
Tariquía es una reserva natural protegida conocida por su biodiversidad y hábitat de especies emblemáticas como el jaguar. Desde 2015, el conflicto viene arrastrándose por la aprobación de normas, como el Decreto Supremo 2366, que habilitan actividades hidrocarburíferas dentro de áreas protegidas, algo que organizaciones ambientales y comunidades locales denuncian como ilegal e inviable desde los puntos de vista ambiental y de derechos indígenas.
La polémica se intensificó recientemente con la denuncia pública de que la petrolera Petrobras realizó labores exploratorias en el pozo Domo Oso X-3 (DMO-X3) en zonas cercanas a la reserva, lo que generó protestas ciudadanas, movilizaciones y una campaña masiva en redes sociales para «proteger Tariquía» frente a la actividad extractiva sin consulta previa.
Lara nuevamente en el terreno polémico
El vicepresidente de Bolivia, Edmand Lara, llegó a Tarija en medio de esta controversia y se autodenomino como “defensor de Tariquía”, denunciando que no se realizó una consulta previa con las comunidades afectadas, un requisito obligatorio según la ley boliviana e instrumentos internacionales de derechos indígenas, antes del ingreso de la petrolera.
Lara exigió al Gobierno, del cual forma parte, información sobre la licencia ambiental, el acta de consulta y los contratos que permitirían estos trabajos, y advirtió que de no presentarse en los plazos legales se procederá incluso a interpelar a ministros responsables. Además, afirmó que defensores de Tariquía enfrentan procesos judiciales por asociación delictuosa y denunció un presunto “amedrentamiento” para frenar las protestas.
@jujuytimes 🇧🇴| Vicepresidente del Estado boliviano, Edmand Lara en Tarija, estalla contra el presidente Rodrigo Paz por el ingreso de petroleras a la reserva de Tariquia. #Bolivia #EdmandLara #RodrigoPaz
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Choques con la prensa y crítica política
La presencia de Lara no ha estado exenta de controversias. En Tarija, protagonizó un altercado con periodistas locales, a quienes acusó de difundir mentiras sobre el conflicto y de justificar las actividades petroleras. El vicepresidente desafió a los medios a presentar evidencia de licencias ambientales y de consulta, y calificó de “mentiras” las acusaciones sobre la perforación del pozo DMO-X3.
En respuesta, la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia (ANPB) y asociaciones departamentales emitieron un pronunciamiento rechazando las descalificaciones de Lara e instando al respeto por el trabajo periodístico, que según las organizaciones ha cubierto el conflicto de manera crítica y documentada.
Polémica política y división interna
No todos ven con buenos ojos la actuación de Lara. Políticos como la diputada Marina Cachambi han criticado su presencia y su forma de abordar el caso, tildándolo de “show político” y calificando la utilización del tema ambiental como algo “inadmisible” para los habitantes de Tarija.
Este episodio se da en un contexto más amplio de tensiones internas en el gobierno boliviano, donde Lara ha adoptado en ocasiones una postura de “oposición constructiva” frente al presidente Rodrigo Paz, denunciando presunta corrupción y criticando decisiones del gabinete, lo que ha generado un aparente quiebre dentro del Poder Ejecutivo.
Lo que reclaman las comunidades y ambientalistas
Las comunidades locales y grupos ambientalistas reclaman que:
- No se respetaron los procedimientos de consulta previa, libre e informada establecidos por la legislación nacional e instrumentos internacionales.
- Hubo irregularidades en la licencia ambiental y en los permisos otorgados.
- La actividad hidrocarburífera pone en riesgo ecosistemas frágiles y modos de vida tradicionales.
El conflicto también ha sido cubierto por medios nacionales e internacionales como una expresión de la tensión entre desarrollo extractivo y conservación ambiental en Bolivia, y plantea interrogantes sobre cómo se equilibran estos intereses en un país con economía dependiente de los hidrocarburos.
El conflicto de Tariquía es una mezcla de múltiples frentes:
- Controversia ambiental, por la protección de un área natural significativa.
- Derechos indígenas y consulta previa, exigidos por las comunidades.
- Intereses económicos y energía, a través de proyectos de exploración de gas.
- Política interna y protagonismo de figuras públicas, como Edmand Lara.
Mientras tanto, la disputa sigue abierta, con la población, organizaciones sociales y representantes políticos en Tarija y La Paz en tensiones constantes por el futuro de la reserva y la forma de gestionar los recursos naturales del país.




