Mientras Donald Trump recibía en Washington a María Corina Machado, el director de la CIA se reunía en Caracas con Delcy Rodríguez. Las conversaciones abordaron la transición política en Venezuela, la seguridad regional, la cooperación en inteligencia y el futuro de la relación entre Estados Unidos y el gobierno interino venezolano.
Mientras Donald Trump recibía en Washington a María Corina Machado, el director de la CIA se reunía en Caracas con Delcy Rodríguez. Las conversaciones abordaron la transición política en Venezuela, la seguridad regional, la cooperación en inteligencia y el futuro de la relación entre Estados Unidos y el gobierno interino venezolano.

En una jornada marcada por intensas maniobras diplomáticas, este 15 de enero, el presidente de los Estados Unidos Donald Trump recibió en la Casa Blanca a la líder opositora venezolana María Corina Machado, mientras casi al mismo tiempo el director de la CIA, John Ratcliffe, se reunía en Caracas con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, en lo que representa una de las acciones de mayor trascendencia política en la región en semanas recientes.

Machado en la Casa Blanca

La dirigente opositora María Corina Machado, galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2025, fue recibida en la Casa Blanca por Trump en un encuentro que buscó reforzar su perfil internacional y su proyecto de transición democrática en Venezuela. Durante la reunión, Machado entregó simbólicamente su medalla del Nobel a Trump, gesto que el presidente recibió y que generó comentarios tanto en Estados Unidos como en Noruega sobre la posibilidad —no oficial— de asociar la lucha venezolana por la democracia al liderazgo estadounidense.

Machado explicó que discutieron la situación de los presos políticos y la realidad social en Venezuela, incluyendo preocupaciones sobre la migración, la educación y la vida cotidiana de los venezolanos. También manifestó su deseo de regresar al país lo antes posible y conversaron sobre lo que eso implicaría.

Ella declaró que no vino a “buscar nada para sí misma” y que la conversación fue privada, por lo que no divulgó detalles concretos de acuerdos o compromisos.

También afirmó que habló con Trump sobre la necesidad de una transición ordenada y que Venezuela “puede ser el mejor aliado de Estados Unidos” después de un proceso democrático.

En este sentido, Machado describió su visita como expresión de gratitud por el apoyo brindado a la causa venezolana y dijo que el país “será libre con el apoyo de Estados Unidos”, aunque la Casa Blanca no ofreció declaraciones detalladas tras el encuentro.

Trump dijo posteriormente que había quedado “muy impresionado” con Machado y la calificó como una “mujer que respeta mucho” y destacó el gesto de la medalla como algo “maravilloso” de respeto mutuo.

Desde el Capitolio, la líder opositora continuó su agenda con reuniones con senadores y congresistas con el objetivo de consolidar apoyo bipartidista para una agenda política favorable a una transición en su país.

Ratcliffe en Caracas con Delcy Rodríguez

Mientras Machado conversaba con Trump en Washington, el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), John Ratcliffe, viajaba a Caracas para reunirse con Delcy Rodríguez, actual presidenta interina de Venezuela, quien asumió el cargo tras la captura del expresidente Nicolás Maduro a comienzos de enero.

El encuentro, extendido por más de dos horas, fue el primer contacto de alto nivel entre un miembro del gabinete estadounidense y el gobierno de Venezuela desde la operación contra Maduro y se realizó bajo instrucciones de Trump para fomentar una “mejor relación de trabajo” entre Washington y Caracas.

Durante la reunión, Ratcliffe y Rodríguez abordaron temas de seguridad, cooperación económica y la necesidad de impedir que Venezuela sea un refugio para organizaciones narcotraficantes, según fuentes estadounidenses.

Se discutieron, también, posibles oportunidades de colaboración económica, particularmente en industrias clave como la petrolera y otras áreas de inversión.

Estos movimientos ocurren en el marco de una Venezuela profundamente convulsionada tras la caída de Maduro y la instalación de un gobierno interino encabezado por Rodríguez, una figura que durante años fue parte del círculo chavista. Desde Washington, el enfoque estratégico parece dividirse entre reconocer y apoyar a una figura opositora democrática, como Machado, y trabajar pragmáticamente con la administración de facto que controla el país en estos momentos.

Reacciones cruzadas

Las acciones de la CIA y los gestos diplomáticos de Trump han generado interpretaciones diversas en el ámbito internacional. Mientras la visita de Machado fue símbolo de respaldo moral, la reunión de Ratcliffe con Rodríguez marca un giro en la relación bilateral entre Estados Unidos y Venezuela, con un foco en la estabilidad y la cooperación práctica sobre la seguridad y la economía.

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