La eliminación de los aranceles a la importación de teléfonos celulares no constituye en Tierra del Fuego una mera decisión de política comercial, sino un shock político-productivo sobre el núcleo de su modelo de desarrollo regional. La provincia se configura como un caso paradigmático de economía dependiente de un régimen de promoción industrial, por lo que los efectos de la medida trascienden el plano económico y se proyectan sobre la gobernabilidad territorial, la cohesión social y la relación fiscal y política entre Nación y Provincia.
Estructura productiva y dependencia industrial
Tierra del Fuego presenta una alta concentración sectorial: el complejo electrónico explica una proporción significativa del empleo formal privado, la masa salarial y la recaudación tributaria indirecta. A diferencia de provincias con matrices productivas más diversificadas —basadas en agroindustria, minería o servicios exportables—, la economía fueguina depende estructuralmente de un esquema de ensamblaje industrial sostenido por incentivos fiscales, arancelarios y logísticos.
En este marco, el arancel 0 % introduce tres vectores de presión estructural:
- Mayor exposición a la competencia externa, en un sector donde la ventaja comparativa local no se funda en escala, innovación o productividad sistémica, sino en la protección normativa y fiscal.
- Riesgo de desaceleración de la inversión industrial, dado que las firmas enfrentan mayor incertidumbre sobre la rentabilidad futura de producir localmente frente a la alternativa importadora.
- Presión sobre las finanzas provinciales, ya que una eventual contracción del empleo industrial impacta en el consumo interno, la recaudación de Ingresos Brutos y la demanda de gasto social.
Desde una lectura estructuralista, este escenario refuerza un patrón típico de especialización inducida por política pública, que se torna altamente vulnerable cuando el Estado nacional reorienta su estrategia de inserción internacional hacia esquemas de mayor apertura comercial.
Posición del gobierno provincial
El gobernador Gustavo Melella ha encuadrado públicamente la medida como una amenaza directa al “corazón productivo” de la provincia. Su discurso articula tres ejes centrales:
- Defensa del empleo industrial y del arraigo poblacional, en un territorio donde la industria cumple un rol estructurante del tejido urbano y social.
- Preservación de un modelo de desarrollo territorial estratégico, en una provincia con peso geopolítico en el Atlántico Sur, la Antártida y la proyección patagónica.
- Reclamo de institucionalización del diálogo Nación–Provincia, orientado a discutir esquemas de compensación fiscal o programas de reconversión productiva.
Este posicionamiento refuerza un clivaje histórico en la economía política argentina: la contraposición entre una periferia productiva regional y un centro decisorio nacional, donde las políticas macroeconómicas tienden a priorizar equilibrios agregados por sobre impactos territoriales diferenciados.
Posición del gobierno nacional
Desde el Ejecutivo nacional, la narrativa se estructura en torno a:
- La reducción de precios al consumidor,
- El fortalecimiento de la competencia,
- El combate al contrabando y la informalidad,
- Y la “normalización” del mercado tecnológico en relación con los precios internacionales.
Se configura así una tensión entre dos racionalidades de política económica:
- Una lógica macro-consumidor y anti-distorsiones, orientada a mejorar bienestar vía precios más bajos.
- Una lógica territorial-productiva, centrada en la preservación del empleo regional y la industrialización periférica.
Clima social
La industria electrónica no solo constituye una fuente de empleo, sino un organizador estructural de la vida social en ciudades como Río Grande y Ushuaia. La percepción de amenaza sobre la continuidad productiva genera:
- Incertidumbre en los hogares industriales, ante posibles suspensiones o despidos.
- Preocupación en una provincia con alto costo de vida relativo, especialmente en vivienda, energía y alimentos debido a su localización geográfica.
- Sensación de vulnerabilidad frente a decisiones de política nacional percibidas como exógenas al territorio.
Sindicatos y conflictividad
La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y otros gremios industriales han enmarcado la eliminación del arancel como una política con potencial para:
- Provocar pérdida significativa de empleo formal,
- Profundizar procesos de precarización laboral (contratos temporales, suspensiones, reducción de turnos),
- Debilitar la capacidad de negociación colectiva en un sector históricamente sindicalizado.
Las movilizaciones y pronunciamientos gremiales refuerzan un escenario de conflictividad social latente, que se intensifica cuando la apertura comercial coincide con estancamiento del consumo interno y ausencia de una estrategia clara de reconversión productiva.
Efectos sobre el mercado interno provincial
Desde el consumo:
- Una eventual reducción del precio de los celulares podría beneficiar a los hogares fueguinos como parte del mercado nacional.
- Sin embargo, este efecto resulta asimétrico frente a una posible contracción del empleo industrial, cuyo impacto negativo sobre la demanda local, el comercio minorista y los servicios es cuantitativamente mayor.
El caso de Tierra del Fuego sintetiza una tensión clásica entre:
- Políticas de apertura orientadas al consumidor urbano nacional, y
- Políticas de desarrollo regional basadas en protección, incentivos y construcción de capacidades productivas locales.
La provincia funciona como una periferia industrial sostenida por transferencias implícitas vía beneficios fiscales y arancelarios. La eliminación del arancel reconfigura esta relación, desplazando el eje desde la industrialización territorial hacia la integración comercial externa.
De allí emergen tres dilemas estructurales:
- Empleo vs. precios
¿Es socialmente sostenible una política que abarata bienes tecnológicos a escala nacional si compromete la principal fuente de empleo formal de una provincia entera? - Reconversión productiva
¿Existe una estrategia nacional y provincial coherente para diversificar la matriz fueguina hacia actividades de mayor productividad sistémica (economía del conocimiento, logística antártica, energías, turismo de alto valor agregado)? - Federalismo fiscal y productivo
La medida reactiva el debate sobre el rol del Estado nacional en la compensación de territorios estratégicos pero estructuralmente frágiles desde el punto de vista económico.
La eliminación del arancel a los celulares en Tierra del Fuego no solo afecta la competitividad industrial, sino que:
- Reconfigura la relación política entre Nación y Provincia,
- Genera un clima social de incertidumbre y potencial conflictividad laboral,
- Y tensiona la sustentabilidad de un modelo de desarrollo regional altamente dependiente de la protección estatal.
Desde la economía política, el debate de fondo no se limita a la política tecnológica o comercial, sino que interpela el rol del Estado en la construcción de capacidades productivas en territorios periféricos, la distribución regional de los costos y beneficios de la apertura económica, y la viabilidad de un esquema de desarrollo que combine integración al mercado mundial, cohesión social y federalismo económico efectivo.




