La provincia de Jujuy atravesó durante 2025 un escenario económico ambivalente. Mientras algunos indicadores muestran una desaceleración nominal de la inflación, las condiciones materiales de vida de amplios sectores sociales continúan deteriorándose. Desde una lectura de economía política con perspectiva estructural, esta tensión revela un problema central: la estabilidad estadística de los precios no garantiza una mejora efectiva del bienestar social, especialmente en economías periféricas con fuertes restricciones estructurales.
Dinámica reciente de precios en Jujuy
Los datos oficiales de la Dirección Provincial de Estadística y Censos (DIPEC) indican que, en varios meses de 2025, la inflación provincial se ubicó por debajo del promedio nacional. Sin embargo, esta moderación relativa no logró revertir el deterioro del poder adquisitivo acumulado:
- En junio de 2025, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en Jujuy fue del 0,8%, aproximadamente la mitad del registro nacional, influido en gran medida por bajas estacionales en frutas y verduras.
- En octubre de 2025, el IPC provincial alcanzó el 2,1% mensual, acumulando un 24,1% en lo que iba del año, con incrementos concentrados en vivienda, combustibles y servicios básicos.
- En noviembre, la Canasta Básica Total (CBT) —umbral de ingresos para no ser considerado pobre— se ubicó en $1.167.455 para una familia tipo, reflejando subas interanuales persistentes en bienes esenciales.
Estos datos muestran que, aun con meses de inflación moderada, los precios clave para la reproducción cotidiana de los hogares siguieron aumentando, erosionando los ingresos reales.
Pobreza y condiciones de vida: el espejo social de la inflación
El impacto de la inflación se expresa con claridad en los indicadores sociales. Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC:
- El Gran Jujuy registró una tasa de pobreza del 31,2% en el primer semestre de 2025. Una caída significativa respecto de los picos del año anterior, pero todavía elevada en términos estructurales.
- La indigencia se ubicó en torno al 4,6%, lo que evidencia que una parte de la población no logra cubrir siquiera la canasta básica alimentaria.
Si bien la reducción de la pobreza en términos estadísticos es relevante, no implica necesariamente una mejora sustantiva del bienestar. Sino que responde en parte a cambios relativos entre precios, ingresos y niveles de ocupación en un contexto de alta volatilidad previa.
Por qué la inflación sigue impactando a los hogares
Desde una perspectiva de Economía Política, existen factores estructurales que explican por qué la desaceleración inflacionaria no se tradujo en una recuperación del poder adquisitivo:
- Estructura del gasto y precios esenciales
Los hogares de menores ingresos destinan una proporción elevada de su presupuesto a alimentos, transporte, energía y vivienda. Cuando estos rubros aumentan por encima del promedio general, el efecto redistributivo de la inflación se vuelve regresivo.
- Salarios rezagados
Los aumentos salariales, especialmente en el sector público provincial y en el empleo informal, no acompañaron de manera sostenida la evolución de los precios. Esto provocó una caída del salario real y mayores dificultades para cubrir necesidades básicas.
- Heterogeneidad inflacionaria
Aunque Jujuy tuvo meses con inflación menor al promedio nacional, el arrastre de años previos de alta inflación y la persistencia de subas en precios clave neutralizan los efectos positivos de esa desaceleración coyuntural.
Dilema estructural: inflación vs. reproducción social
El balance de 2025 deja planteado un dilema central desde la economía política: reducir la inflación mensual no equivale automáticamente a mejorar las condiciones de vida. Esto ocurre porque:
- La economía parte de un nivel de precios históricamente elevado.
- La estructura productiva provincial y nacional no genera ingresos ni divisas suficientes para sostener una recomposición duradera del salario real.
- Las políticas económicas priorizan metas nominales de estabilización antes que estrategias de fortalecimiento del ingreso, el empleo y la demanda interna.
Desde el enfoque del estructuralismo latinoamericano, esta tensión no es coyuntural sino estructural. La inflación opera como un mecanismo de redistribución regresiva, afectando de manera diferencial a los sectores con menor capacidad de defensa de sus ingresos.
Síntesis
- En 2025, Jujuy mostró episodios de desaceleración inflacionaria, pero los precios de bienes esenciales continuaron presionando sobre los hogares.
- La pobreza se redujo en términos estadísticos, aunque sigue afectando a casi un tercio de la población del Gran Jujuy, con núcleos de indigencia persistentes.
- La brecha entre indicadores macroeconómicos y condiciones de vida cotidianas revela un problema estructural: sin recomposición de ingresos y transformación productiva, la estabilidad nominal no se traduce en desarrollo social.




