La minería en Jujuy se ha consolidado en los últimos años como una actividad estratégica para la economía provincial y nacional, en especial por la extracción de litio. Aunque también coexisten otras actividades mineras (plata, zinc y plomo), el dinamismo del litio —vinculado a la transición energética global— ha colocado a la provincia en el centro de los mapas productivos globales. En este contexto, la minería registra no solo crecimiento cuantitativo, sino también un proceso de reconfiguración institucional para dotarla de mayor peso político y estratégico.
Producción récord de litio y expansión operativa
El proyecto Cauchari-Olaroz, operado por Lithium Argentina / EXAR con participación de Ganfeng, fue uno de los protagonistas del crecimiento minero en 2025:
- La producción total de carbonato de litio alcanzó cerca de 34.000 toneladas, ubicándose en el extremo superior de la guía operativa anual.
- El último trimestre del año cerró con un récord operativo. Con costos de producción en torno a USD 6.000 por tonelada, entre los más competitivos de la región.
- La empresa presentó solicitudes ambientales para una segunda etapa de expansión, que permitiría una capacidad adicional significativa en los próximos años.
Estos resultados no solo consolidan a Jujuy como uno de los polos más relevantes del litio en el mundo. Sino que también sitúan a Cauchari-Olaroz como uno de los proyectos más productivos y de mayor potencial de crecimiento en Argentina, enmarcado en la creciente demanda global por baterías y tecnologías limpias.
Creación del Ministerio de Minería: institucionalización estratégica
A comienzos de 2026, el gobierno de Jujuy elevó la antigua Secretaría de Minería a rango de Ministerio, con lo que la actividad minera pasa a contar con una cartera específica dentro del gabinete provincial.
El primer ministro en ocupar la nueva cartera es José Gómez, quien tenía trayectoria en la gestión sectorial y asume ahora con rango ministerial para:
- reforzar la estrategia de desarrollo minero provincial,
- atraer y gestionar inversión extranjera directa,
- consolidar marcos regulatorios y volumétricos de la actividad,
- fortalecer la interacción con el gobierno nacional y con empresas transnacionales.
Esta decisión refleja una intención explícita de dotar de mayor poder político y recursos institucionales a la minería dentro del Estado provincial. Elevar la minería de una secretaría técnica a un ministerio con presupuesto y rectoría propia es, en términos políticos, un reconocimiento de que la actividad ya no es marginal, sino central para la proyección económica de Jujuy.
Inversión extranjera y alianzas estratégicas
La minería jujeña no solo crece en volumen, sino también en intereses internacionales y alianzas productivas:
- La provincia firmó acuerdos con empresas chinas, entre ellas Tsingshan, junto con la participación estatal a través de JEMSE (Jujuy Energía y Minería Sociedad del Estado), con el objetivo de explorar y desarrollar proyectos adicionales de litio, formalizados en parte bajo la sociedad Puna Green Energy S.A.
- Estas alianzas persiguen no solo capital y financiamiento, sino también la transferencia de tecnología y capacidades técnicas que pueden tener efectos positivos sobre empleo y know-how local.
- A la par, la extensión de operaciones en minas como Chinchillas —focadas en plata, zinc y plomo— evitó la pérdida de empleos y ofreció cierta estabilidad en los encadenamientos productivos asociados al sector minero tradicional.
En conjunto, estos procesos posicionan a Jujuy dentro de una red internacional de inversiones mineras. Con vínculos tanto a capitales asiáticos como a corporaciones globales, aunque bajo condiciones de marco regulatorio y beneficios fiscales específicos para grandes inversiones.
Expansión futura y encadenamientos productivos
La proyección minera en Jujuy va más allá de la producción actual e incluye planes de expansión técnica y productiva:
- Para 2025, estaba prevista la inauguración de una planta de demostración de extracción de litio con capacidad estimada de 5.000 toneladas anuales. Orientada a consolidar mejoras tecnológicas en Cauchari-Olaroz.
- El uso del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) permite a empresas como EXAR solicitar la ampliación de su capacidad productiva de 45.000 a 85.000 toneladas anuales de carbonato de litio, integrando tecnologías más eficientes y sostenibles.
Estos desarrollos técnicos apuntan a una mayor escala productiva, mejores costos operativos y sostenibilidad financiera. Aunque plantean desafíos en términos ambientales, sociales y de regulación territorial.
Tensiones y debates socioeconómicos
A pesar del dinamismo productivo, la minería en Jujuy enfrenta debates y tensiones estructurales:
- Impactos ambientales: estudios independientes advirtieron que la extracción de litio y el manejo de salmueras puede afectar recursos hídricos en zonas áridas de la Puna. Lo que despierta preocupación de comunidades locales y organizaciones ambientalistas.
- Conflictos laborales y presión sobre la mano de obra: se registraron episodios de despidos en empresas mineras. Reflejo de tensiones entre eficiencia operativa, automatización y condiciones laborales en un contexto de mercado altamente competitivo.
- Disputas federales sobre recursos: a nivel nacional, controversias judiciales en torno a la explotación de litio y borato en territorios compartidos con la provincia de Salta ponen en evidencia tensiones sobre jurisdicción y distribución de renta minera entre provincias.
Estos debates reflejan el hecho de que la minería no es un proceso neutro ni lineal. Es, en términos políticos, un campo donde se articulan intereses económicos, decisiones estatales, demandas territoriales y lógicas productivas divergentes.
Interpretación desde la Economía Política
Mirada desde el estructuralismo latinoamericano, la situación minera en Jujuy presenta varios rasgos relevantes:
- Renta de recursos como motor de crecimiento parcial
La minería —especialmente del litio— ha ganado peso dentro del producto provincial y ha atraído capitales globales. Ahora bien, este crecimiento es parcial, porque no necesariamente ha generado encadenamientos productivos profundos que transformen el perfil exportador ni diversifiquen la base económica de la provincia más allá de la extracción y exportación de materias primas.
- Ascenso institucional adaptado al ciclo extractivo
La creación de un Ministerio de Minería no es solo un cambio nominal sino una señal de que el Estado provincial busca reinterpretar su estrategia de desarrollo alrededor de un sector extractivo dinámico. Esto reconfigura el aparato estatal, pero también plantea interrogantes sobre **cómo se traducirá ese “mayor peso institucional” en políticas de empleo, redistribución y producción local.
- Tensiones sociales y ambientales
Los debates sobre impactos ecológicos, empleo y participación comunitaria demuestran que la minería no es un mecanismo técnico aislado. Sino un campo de disputa política y social. Los costos ambientales, las condiciones laborales y la distribución de beneficios muestran cómo la renta minera puede acumularse en sectores específicos sin traducirse en bienestar amplio si no existe un diseño redistributivo y productivo más integral.




