En la última década, Perú atravesó una profunda crisis institucional marcada por la sucesión de ocho presidentes. La constante confrontación entre el Congreso y el Ejecutivo debilitó la estabilidad democrática y consolidó un esquema de poder legislativo dominante que condiciona la gobernabilidad del país.
En la última década, Perú atravesó una profunda crisis institucional marcada por la sucesión de ocho presidentes. La constante confrontación entre el Congreso y el Ejecutivo debilitó la estabilidad democrática y consolidó un esquema de poder legislativo dominante que condiciona la gobernabilidad del país.

En el sistema político peruano, el Congreso tiene un peso extraordinario sobre el Poder Ejecutivo, mucho mayor que en otras repúblicas con presidencialismo clásico. Esto se debe a dos razones estructurales:

Herramientas institucionales que potencian al Congreso

  • Vacancia presidencial por “incapacidad moral permanente”: una figura constitucional muy amplia y poco definida que permite remover presidentes sin necesidad de delitos claros.
  • Censura y destitución de presidentes interinos o titulares: el Congreso puede iniciar procesos para destituir a un presidente con mayoría simple, según figuras como la censura o interpelaciones.
    Estas facultades han derivado en que el Parlamento actúe como un actor decisivo para determinar quién ocupa la Presidencia, incluso por encima de la voluntad popular expresada en elecciones.

Consecuencia institucional

El resultado es un sistema donde el Congreso puede desbancar al Ejecutivo con relativa facilidad y designar sucesores interinos, debilitando el mandato presidencial y relegando al Ejecutivo a un rol más reactivo que proactivo en la política nacional.

Cuántos presidentes ha tenido Perú en la última década

La inestabilidad política peruana tiene una expresión cuantitativa clara: en los últimos 10 años Perú ha tenido ocho presidentes distintos, muchos de ellos con mandatos truncos, interinos o producto de sucesión parlamentaria en lugar de resultados electorales directos.

Lista de presidentes (2016–2026)

  1. Pedro Pablo Kuczynski (2016–2018): renunció antes de enfrentar un proceso de vacancia.
  2. Martín Vizcarra (2018–2020): destituido por el Congreso.
  3. Manuel Merino (2020): asumió por vacancia y renunció en días tras masivas protestas.
  4. Francisco Sagasti (2020–2021): presidente de transición elegido por Congreso.
  5. Pedro Castillo (2021–2022): destituido luego de intentar disolver el Congreso.
  6. Dina Boluarte (2022–2025): destituida por el Parlamento tras crisis política y social.
  7. José Jerí (2025–2026): destituido tras escándalos y censura parlamentaria.
  8. José María Balcázar (interino desde febrero 2026): designado por el Congreso hasta las elecciones.

Sólo uno de estos presidentes completó un mandato conforme a lo previsto por la Constitución (Ollanta Humala hasta 2016). La mayoría han terminado abruptamente por vacancia, renuncia o designación parlamentaria.

¿Por qué el poder ejecutivo es tan débil?

La debilidad del Ejecutivo en Perú tiene raíces institucionales e históricas:

Causas estructurales

  • Diseño constitucional amplio para destituir presidentes

La figura de “incapacidad moral permanente” no está claramente definida, lo que permite al Congreso destituir a un presidente con un umbral relativamente bajo de votos.

  • Fragmentación del sistema de partidos

La volatilidad partidaria significa que los presidentes muchas veces gobernaron sin mayorías estables en el Congreso, lo que facilitó su remoción con mayorías simples cuando las coaliciones cambiaron.

  • Crisis de legitimidad política

Escándalos de corrupción, acusaciones judiciales y protestas sociales han erosionado la confianza tanto en presidentes como en partidos políticos, generando un ambiente donde la remoción se vuelve más fácil que la consolidación de una agenda de gobierno.

Impacto social de la inestabilidad política

La inestabilidad institucional no es algo meramente formal: tiene efectos concretos en la vida social y política del país.

  • Erosión de confianza ciudadana

La frecuente alternancia en la presidencia ha profundizado la desconfianza en las élites políticas y en las instituciones del Estado. La percepción de que la clase política prioriza sus intereses sobre la estabilidad nacional alimenta desencanto y apatía, especialmente entre los jóvenes.

  • Movilización social y protestas

La repetición de crisis políticas —incluida la destitución de presidentes con escasa legitimidad popular— ha estado acompañada recurrentemente de protestas sociales, muchas veces con eje en demandas concretas como seguridad, empleo y lucha contra la corrupción.

  • Gobernabilidad y políticas públicas

La focalización de recursos políticos en sobrevivir a crisis institucionales deja menos espacio para abordar problemas estructurales como:

  • desigualdad social,
  • inseguridad ciudadana,
  • reforma fiscal,
  • desarrollo productivo sostenible.

La falta de estabilidad dificulta la planificación de largo plazo y debilita la confianza de los sectores productivos y de la ciudadanía.

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