En Davos 2026, los líderes de la Unión Europea reafirmaron una postura común basada en el multilateralismo, el derecho internacional y la autonomía estratégica. Emmanuel Macron y Ursula von der Leyen rechazaron el uso de la coerción económica y defendieron instrumentos europeos para responder a presiones externas, mientras la OTAN sostuvo la interdependencia defensiva del eje transatlántico en un contexto de crecientes tensiones políticas y comerciales.
En Davos 2026, los líderes de la Unión Europea reafirmaron una postura común basada en el multilateralismo, el derecho internacional y la autonomía estratégica. Emmanuel Macron y Ursula von der Leyen rechazaron el uso de la coerción económica y defendieron instrumentos europeos para responder a presiones externas, mientras la OTAN sostuvo la interdependencia defensiva del eje transatlántico en un contexto de crecientes tensiones políticas y comerciales.

Emmanuel Macron (Presidente de Francia)

En su intervención, Macron formuló un diagnóstico político de alcance sistémico sobre el orden internacional contemporáneo, centrado en los riesgos de una deriva hacia prácticas unilaterales y coercitivas:

  • Advirtió que “nos dirigimos hacia un mundo sin ley” si no se defiende el derecho internacional y no se responde con firmeza a conductas que vulneran normas y acuerdos multilaterales.
  • Señaló que Europa debe recurrir a instrumentos como el mecanismo anticoerción cuando se alteran las reglas del juego comercial o político, reafirmando que la UE no debe dudar en aplicar represalias frente a presiones externas —en alusión indirecta a amenazas arancelarias y condicionamientos estratégicos atribuidos a Estados Unidos.
  • Criticó prácticas “fundamentalmente inaceptables” en materia de política comercial cuando los aranceles se utilizan como herramientas de presión geopolítica, y subrayó la necesidad de defender simultáneamente la soberanía nacional y un multilateralismo que proteja a todos los actores, no solo a las potencias dominantes.
  • Reivindicó el respeto, el Estado de derecho y el deber de la UE de construir una autonomía política y económica propia, no subordinada a decisiones unilaterales de terceros gobiernos.

Francia (como uno de los principales actores del eje europeo) planteó una crítica explícita a la postura estadounidense cuando, desde su perspectiva, se exceden los límites del derecho internacional y de la cooperación entre aliados. El discurso de Macron refuerza la idea de una soberanía estratégica europea como respuesta estructural a un entorno internacional cada vez más regido por la lógica de la competencia y la coerción.

Ursula von der Leyen (Presidenta de la Comisión Europea)

Von der Leyen desempeñó un rol central en la articulación de la posición institucional de la Unión Europea:

  • Subrayó que la respuesta europea ante presiones económicas o geopolíticas debe ser “firme, unida y proporcional”, evitando fragmentaciones internas frente a actores externos.
  • Rechazó categóricamente las medidas unilaterales que se apartan del marco de normas y acuerdos internacionales, enfatizando que los tratados y compromisos vigentes (incluidos los acuerdos comerciales con Estados Unidos) constituyen la base de la confianza entre aliados.
  • Llamó a profundizar la “independencia europea” en materia de seguridad, economía y defensa, argumentando que los cambios en la economía política global obligan a la UE a fortalecer su resiliencia estructural.
  • Remarcó que Europa busca cooperación en áreas globales clave (seguridad del Ártico, transición tecnológica y cambio climático), pero sin ceder soberanía ni aceptar presiones que erosionen el marco de reglas compartidas.

La presidenta de la Comisión Europea defendió la autonomía estratégica como proyecto de largo plazo, combinando apertura al diálogo con una advertencia clara: la UE no aceptará prácticas que perciba como arbitrarias o contrarias al multilateralismo.

Posición común de la UE frente a Estados Unidos y las tensiones transatlánticas

Los discursos de Macron y Von der Leyen convergen en varias líneas estructurales:

  • Rechazo al uso de aranceles y medidas comerciales como instrumentos de presión política unilateral fuera del marco multilateral.
  • Búsqueda de una mayor soberanía estratégica europea, tanto en defensa como en política económica, frente a cambios en la orientación de aliados tradicionales.
  • Reafirmación del derecho internacional y de los acuerdos multilaterales como pilares de estabilidad y previsibilidad en las relaciones internacionales.
  • Defensa de instrumentos comunitarios (como el mecanismo anticoerción) para responder a prácticas consideradas injustas o asimétricas.

Desde esta perspectiva, la UE no se posiciona en términos binarios de “a favor” o “en contra” de Estados Unidos, sino que diferencia entre la alianza estructural y las acciones coyunturales, manteniendo cooperación estratégica mientras cuestiona prácticas que percibe como disruptivas del orden normativo internacional.

Posición de la OTAN (Secretario General Mark Rutte)

En paralelo a los posicionamientos europeos, la OTAN introdujo un marco de continuidad en materia de seguridad:

  • Rutte defendió la alianza transatlántica como pilar central de la defensa colectiva, subrayando que la seguridad europea y estadounidense sigue siendo interdependiente.
  • Reconoció la existencia de tensiones internas (incluidas las diferencias en torno a Groenlandia y a la política comercial), pero enfatizó que no existe voluntad política de desvincular la defensa europea del marco de la OTAN.
  • Destacó el aumento del gasto y la contribución europea en defensa, señalándolo como un proceso de mayor corresponsabilidad dentro de la alianza.

Mientras la UE introduce una narrativa de mayor autonomía política y económica, la OTAN mantiene la lógica de interdependencia militar y de seguridad, consolidando la continuidad del eje transatlántico en el plano defensivo, incluso en un contexto de fricciones diplomáticas y comerciales.

últimas noticias

logo 02

Jujuy Times

Copyrigth 2025 @ Todos los derechos reservados.