Las rutas nacionales de Jujuy son ejes estratégicos para la economía, el turismo y la integración regional. Su deterioro y los cortes frecuentes elevan costos logísticos, afectan la competitividad productiva, restringen el turismo y dificultan el acceso a servicios básicos, poniendo en tensión el desarrollo económico y social de la provincia.
Las rutas nacionales de Jujuy son ejes estratégicos para la economía, el turismo y la integración regional. Su deterioro y los cortes frecuentes elevan costos logísticos, afectan la competitividad productiva, restringen el turismo y dificultan el acceso a servicios básicos, poniendo en tensión el desarrollo económico y social de la provincia.

Las principales rutas que atraviesan Jujuy (como la RN 9, RN 40, RN 52, RN 34 y RN 66) son ejes esenciales para la circulación de bienes y personas en la provincia. Estas vías no solo conectan localidades internas, sino que también enlazan la provincia con otros mercados de Argentina y países vecinos, siendo fundamentales para la cadena logística de producción y servicios locales.

El deterioro y los cortes de transitabilidad (por lluvias intensas, crecidas y desmoronamientos) generan interrupciones en flujos económicos clave. Por ejemplo, la intransitabilidad en la RN 52 y Paso de Jama (corredor del bioceánico que conecta con Chile) restringe la circulación de carga internacional hacia puertos del Pacífico o viceversa, encareciendo costos y reduciendo tiempos de competitividad logística.

Las interrupciones también repercuten directamente en el sector del turismo, que viene mostrando dinámicas positivas para la provincia. Antes incluso de las dificultades viales recientes, el gobernador Carlos Sadir destacaba que el turismo tiene un impacto económico de unos 336 millones de dólares con casi 28 000 empleos generados y crecimiento de plazas hoteleras y servicios. Cuando rutas estratégicas quedan cortadas, el acceso de visitantes se restringe o se vuelve inseguro, lo cual puede traducirse en pérdidas económicas directas para hoteles, restaurantes y servicios turísticos, afectando además a las economías de localidades intermedias.

Además, proyectos locales como el Plan “Rutas Limpias Jujuy”, que busca mejorar estética, seguridad y transitabilidad de corredores viales, generan empleo local y actividad productiva a partir de tareas de gestión de residuos y mejoramiento vial, articulando dimensión social, ambiental y productiva

Corredor Bioceánico y su rol estratégico

El Corredor Bioceánico de Capricornio es un proyecto de integración logística subcontinental que busca conectar el centro de Brasil con puertos de Chile a través de Paraguay y el noroeste argentino, posicionando a Jujuy en un rol geográfico estratégico para el tráfico internacional de mercancías.

En el VII Foro del Corredor Bioceánico realizado en Jujuy, autoridades políticas y representantes de instituciones internacionales destacaron que el corredor es un motor potencial de integración económica, cultural y turística, y una oportunidad para incrementar la actividad comercial del Cono Sur. Allí se puso en valor la posición de Jujuy, cuyo tramo del corredor —casi 470 km dentro de la provincia— es clave para dinamizar el comercio exterior y atraer inversiones en logística, servicios y exportaciones.

Sin embargo, esta ambición se enfrenta a un desafío estructural: si la infraestructura vial no alcanza estándares confiables de transitabilidad permanente, el corredor pierde competitividad frente a otras rutas alternativas, lo cual puede limitar los beneficios esperados en términos de comercio internacional y reducción de costos logísticos

Costos económicos y sociales de rutas deterioradas

Costos de transporte y competitividad productiva

El mal estado de la infraestructura —con cortes, tramos intransitables o zonas peligrosas por desmoronamientos y sedimentos— incrementa los costos de transporte para productores locales (agroindustria, minería, comercio). Los tiempos de viaje más largos y la necesidad de usar rutas alternativas o precarias elevan consumos de combustible, desgaste de flotas y costos operativos, reduciendo la competitividad de productos que compiten en mercados nacionales e internacionales.

El impacto se magnifica en sectores como el transporte de carga pesada, muy dependiente de la transitabilidad de rutas nacionales como la RN 9 o la RN 52, que son pasos obligados para exportaciones y movimientos de insumos.

Efectos sociales y acceso a servicios

La intermitencia en la transitabilidad vial genera efectos sociales directos:

  • Acceso a salud y educación se complica en localidades intermedias cuando la infraestructura falla o queda temporalmente cerrada.
  • Familias que dependen de trámites, trabajo y servicios en centros urbanos ven restringida su movilidad, lo que incrementa la vulnerabilidad social en zonas rurales y de la puna.
  • El cierre del Paso de Jama por condiciones climáticas adversas, además de afectar el comercio, representa una barrera real para las comunidades transfronterizas y el flujo cultural de largo recorrido.

Estos efectos sociales se suman a la inseguridad vial y al aumento de riesgos de accidentes cuando los caminos están en malas condiciones o con señalización y regularización insuficientes.

Relación con desarrollo local

El estado de las rutas tiene un impacto central en la estructura económica de Jujuy porque:

  • La región de los valles, la Quebrada y la Puna, claves en turismo, agricultura, minería y conexiones internacionales, dependen de corredores transitables.
  • La falta de infraestructura consolidada puede desalentar inversiones productivas en sectores que requieren logística eficiente, lo cual retroalimenta patrones de desarrollo periférico con altos costos de transporte y menor densidad industrial.

últimas noticias

logo 02

Jujuy Times

Copyrigth 2025 @ Todos los derechos reservados.