
La inflación de diciembre en Argentina marcó un 2,8 % mensual y cerró 2025 con un 31,5 % interanual, el nivel más bajo desde 2017. Aunque el Gobierno destaca la desaceleración, persisten presiones en precios clave, efectos desiguales sobre los sectores productivos y tensiones sociales por la lenta recuperación del poder adquisitivo.

La provincia de Chubut enfrenta una de las peores crisis de incendios forestales de los últimos años, con miles de hectáreas quemadas, evacuaciones masivas y un fuerte debate político sobre responsabilidades y prevención.

Los ataques de Estados Unidos en Nigeria, justificados como lucha antiterrorista, revelan tensiones geopolíticas, debates sobre soberanía y límites de la intervención militar.

El swap de divisas entre Argentina y Estados Unidos funcionó como una herramienta transitoria de estabilización cambiaria, con uso limitado y devolución total en 2025.

Argentina cumplió con un pago de deuda externa superior a USD 4.200 millones, combinando reservas y financiamiento REPO, en un escenario de restricción externa y calendario financiero exigente.

La Argentina inicia 2026 con un riesgo país en mínimos de siete años, pero con una economía real que no logra recuperarse. Mientras los mercados celebran la mejora financiera, la producción, el empleo y los salarios continúan mostrando fragilidad, evidenciando un desacople estructural entre finanzas y actividad económica.

El préstamo REPO del BCRA otorgó alivio financiero de corto plazo al permitir cumplir vencimientos de deuda y reforzar reservas. Sin embargo, revela la persistente dependencia argentina del financiamiento externo y los límites estructurales de la estrategia macroeconómica.

Argentina inauguró en 2026 un nuevo régimen de bandas cambiarias que ajusta el dólar oficial según la inflación. El esquema busca mayor flexibilidad cambiaria, anclar expectativas y fortalecer reservas, aunque mantiene tensiones estructurales vinculadas a la escasez de divisas y la brecha cambiaria.

Argentina inicia 2026 con un presupuesto nacional aprobado que proyecta equilibrio fiscal, superávit primario y crecimiento económico. El esquema se apoya en una mayor recaudación tributaria y un gasto concentrado en seguridad social, salud y educación, en un contexto de debate político por el ajuste y la redistribución de recursos.

Desde el 15 de enero de 2026, Argentina eliminó el arancel de importación para celulares. La medida busca bajar precios y aumentar la competencia, pero genera tensiones con la industria local y el empleo.

La inflación de diciembre en Argentina marcó un 2,8 % mensual y cerró 2025 con un 31,5 % interanual, el nivel más bajo desde 2017. Aunque el Gobierno destaca la desaceleración, persisten presiones en precios clave, efectos desiguales sobre los sectores productivos y tensiones sociales por la lenta recuperación del poder adquisitivo.

La provincia de Chubut enfrenta una de las peores crisis de incendios forestales de los últimos años, con miles de hectáreas quemadas, evacuaciones masivas y un fuerte debate político sobre responsabilidades y prevención.

Los ataques de Estados Unidos en Nigeria, justificados como lucha antiterrorista, revelan tensiones geopolíticas, debates sobre soberanía y límites de la intervención militar.

El swap de divisas entre Argentina y Estados Unidos funcionó como una herramienta transitoria de estabilización cambiaria, con uso limitado y devolución total en 2025.

Argentina cumplió con un pago de deuda externa superior a USD 4.200 millones, combinando reservas y financiamiento REPO, en un escenario de restricción externa y calendario financiero exigente.

La Argentina inicia 2026 con un riesgo país en mínimos de siete años, pero con una economía real que no logra recuperarse. Mientras los mercados celebran la mejora financiera, la producción, el empleo y los salarios continúan mostrando fragilidad, evidenciando un desacople estructural entre finanzas y actividad económica.

El préstamo REPO del BCRA otorgó alivio financiero de corto plazo al permitir cumplir vencimientos de deuda y reforzar reservas. Sin embargo, revela la persistente dependencia argentina del financiamiento externo y los límites estructurales de la estrategia macroeconómica.

Argentina inauguró en 2026 un nuevo régimen de bandas cambiarias que ajusta el dólar oficial según la inflación. El esquema busca mayor flexibilidad cambiaria, anclar expectativas y fortalecer reservas, aunque mantiene tensiones estructurales vinculadas a la escasez de divisas y la brecha cambiaria.
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