La salida de Mariano Cúneo Libarona del Ministerio de Justicia abrió un nuevo capítulo dentro del gabinete nacional. En su lugar, el presidente Javier Milei designó a Juan Bautista Mahiques, una figura con trayectoria en el ámbito judicial y vínculos con sectores institucionales del sistema de justicia.
El nombramiento fue anunciado oficialmente el 4 de marzo desde la Casa Rosada y representa un cambio de perfil en la conducción de una cartera clave para la relación entre el Poder Ejecutivo, el Poder Judicial y el Congreso.
Un perfil judicial con experiencia institucional
Antes de asumir como ministro, Mahiques se desempeñaba como Fiscal General de la Ciudad de Buenos Aires, cargo que ocupaba desde 2019. Su trayectoria dentro del sistema judicial argentino comenzó a principios de los años 2000, cuando ingresó al Poder Judicial de la Nación, donde desempeñó funciones como secretario en tribunales.
Posteriormente ocupó cargos en el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación Argentina durante el gobierno de Mauricio Macri, experiencia que consolidó su vínculo con sectores políticos cercanos al espacio que luego integraría Cambiemos.
Además, fue representante del Poder Ejecutivo ante el Consejo de la Magistratura de la Nación Argentina, organismo encargado de la selección y remoción de jueces federales, una función clave en el entramado institucional del sistema judicial argentino.
El mensaje del Gobierno
Desde el Ejecutivo nacional, la designación fue presentada como una señal de continuidad institucional y profesionalización de la política judicial.
El presidente Milei sostuvo que su gestión busca consolidar un “Estado de Derecho sólido y reglas claras”, asociando la estabilidad jurídica con la capacidad de atraer inversiones y garantizar previsibilidad institucional.
Por su parte, Mahiques expresó en su primer mensaje público:
“Sin Justicia no hay futuro posible. Necesitamos instituciones que funcionen con arreglo al Estado de Derecho y un sistema con reglas claras y estables que reconstruya la confianza pública”.
En ese marco, el nuevo ministro planteó como prioridades fortalecer la seguridad jurídica, mejorar la eficiencia del sistema judicial y recuperar credibilidad institucional.
Impacto político dentro del gobierno
La llegada de Mahiques introduce un perfil más técnico y menos mediático al frente del Ministerio de Justicia. En comparación con la gestión anterior, caracterizada por un mayor protagonismo público, el nuevo titular aparece como una figura vinculada a la administración judicial y a la estructura institucional del sistema.
Dentro del oficialismo, su designación es interpretada como un intento de ordenar la agenda judicial en un momento donde el Gobierno busca avanzar con temas sensibles, entre ellos:
- cobertura de vacantes en tribunales federales
- reformas procesales
- modernización administrativa del sistema judicial
Al mismo tiempo, el nombramiento refleja equilibrios internos dentro del gabinete, con la incorporación de perfiles técnicos que dialogan con distintos sectores del sistema judicial.
La reacción de la oposición
Hasta el momento, los principales bloques opositores no emitieron críticas directas al nombramiento del nuevo ministro. Sin embargo, dirigentes opositores han señalado en distintas oportunidades la necesidad de garantizar mayor independencia judicial y diálogo institucional en cualquier reforma del sistema de justicia.
En ese sentido, el cambio en el ministerio no generó, un conflicto político abierto, aunque el debate sobre el rol del Poder Judicial y su relación con el Ejecutivo continúa siendo uno de los ejes estructurales de la política argentina.
Un cambio de perfil en una cartera clave
La llegada de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia puede leerse como un intento del Gobierno de reordenar la estrategia institucional en materia judicial. Su perfil técnico, su experiencia en la gestión del sistema de justicia y su inserción en ámbitos internacionales apuntan a dotar de mayor institucionalidad a la agenda judicial del Ejecutivo.
Sin embargo, en un contexto de tensiones entre poderes del Estado y debates permanentes sobre independencia judicial, la capacidad del nuevo ministro para articular consensos políticos e institucionales será determinante para medir el impacto real de su gestión.




