En enero de 2026, las reservas brutas del BCRA alcanzaron su nivel más alto desde 2023 gracias a compras oficiales de divisas. El FMI valoró el cambio de tendencia, aunque persisten dudas sobre la solidez real del stock, el cumplimiento de metas de reservas netas y la dependencia de la intervención estatal en un contexto de restricción externa y condicionalidad financiera.
En enero de 2026, las reservas brutas del BCRA alcanzaron su nivel más alto desde 2023 gracias a compras oficiales de divisas. El FMI valoró el cambio de tendencia, aunque persisten dudas sobre la solidez real del stock, el cumplimiento de metas de reservas netas y la dependencia de la intervención estatal en un contexto de restricción externa y condicionalidad financiera.

Según datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA), al 23 de enero de 2026 las reservas internacionales brutas alcanzaron aproximadamente los USD 45.565 millones. Este nivel constituye el valor más elevado desde mediados de 2023 y refleja un cambio en la estrategia de intervención cambiaria, con compras netas de divisas por parte de la autoridad monetaria a lo largo del mes.

En paralelo, reportes periodísticos especializados señalaron que las reservas superaron el umbral de los USD 45.000 millones tras varias ruedas consecutivas de compras, marcando un máximo de casi cuatro años. La dinámica fue interpretada por analistas del mercado como una señal de recomposición de la posición externa en el inicio del nuevo esquema macroeconómico para 2026.

Qué ocurrió durante enero

Durante enero de 2026, el BCRA retomó activamente la compra de dólares en el mercado oficial, acumulando más de USD 560 millones en lo que va del año. Este comportamiento contrasta con buena parte de 2025, cuando la autoridad monetaria había mostrado una participación más limitada en el mercado de cambios en el marco del programa económico anterior.

La estrategia actual se inscribe en un programa formal de acumulación de reservas anunciado a fines de 2025, que proyecta compras de hasta USD 10.000 millones a lo largo de 2026, en coordinación con la evolución de la demanda de dinero y el nuevo régimen de bandas cambiarias. Desde el Gobierno, esta política fue presentada como un intento de compatibilizar estabilidad cambiaria, desaceleración inflacionaria y fortalecimiento de la posición externa.

Posición del FMI sobre las reservas

El Fondo Monetario Internacional (FMI) valoró positivamente el ritmo inicial de acumulación de reservas:

  • La vocera del organismo, Julie Kozack, señaló que el proceso iniciado en 2026 se está desarrollando a un “ritmo más rápido de lo previsto”, calificándolo como “muy positivo” para la estabilidad macroeconómica del país.
  • No obstante, también advirtió que aún es temprano para evaluar plenamente la sostenibilidad del proceso, aunque destacó como favorables las reformas en el esquema cambiario y monetario.

Pese a esta evaluación inicial, el FMI mantiene la exigencia de profundizar la acumulación de reservas netas. En ese marco, se prevé que en febrero una misión técnica del organismo llegue a Buenos Aires para revisar el cumplimiento de metas y eventualmente ajustar los objetivos del programa.

¿Se están cumpliendo las metas con el Fondo?

En la última revisión del acuerdo, el FMI reajustó a la baja las metas de reservas netas para 2026, tras las dificultades de cumplimiento registradas en 2025. Este cambio incluyó la posibilidad de tolerar saldos negativos temporales y una reducción de los objetivos cuantitativos.

Desde una lectura estructural, esta decisión refleja un reconocimiento implícito de las limitaciones persistentes de la economía argentina para generar divisas genuinas, en un contexto marcado por tensiones en la balanza externa, restricciones de financiamiento y una elevada dependencia de la intervención oficial en el mercado de cambios.

Incumplimiento en 2025

Diversos análisis especializados indicaron que Argentina no logró cumplir las metas originales de acumulación de reservas pactadas para fines de 2025, lo que abrió la puerta a la posibilidad de solicitar una dispensa técnica (“waiver”) al FMI.

En este contexto, si bien el organismo destacó el cambio de tendencia observado en enero de 2026, el cumplimiento pleno de las metas ajustadas sigue siendo un desafío, especialmente en lo que respecta a las reservas netas, consideradas por el propio Fondo como el verdadero indicador de fortaleza externa.

Discursos oficiales

Desde el BCRA, las autoridades reiteraron que la prioridad es fortalecer las reservas líquidas sin generar presiones inflacionarias ni tensiones cambiarias, articulando las compras de divisas con la política de desinflación y el nuevo régimen de bandas.

En la presentación del programa macroeconómico de fines de diciembre de 2025, la entidad subrayó que la acumulación de reservas es uno de los pilares para reconstruir la credibilidad monetaria y estabilizar las expectativas del mercado, junto con el orden fiscal y la reducción de la emisión monetaria.

Por su parte, el FMI vinculó la dinámica reciente con la necesidad de consolidar un ciclo sostenido de acumulación, respaldado por un marco coherente de política monetaria, cambiaria y fiscal, y advirtió que la baja performance de 2025 exigirá ajustes y mayor consistencia en la implementación del programa durante 2026.

Problemas y riesgos

Aunque las reservas brutas alcanzaron niveles máximos en varios años, las reservas netas (descontados pasivos, swaps y compromisos internacionales) siguen siendo un punto crítico. Esto implica que una parte significativa de los dólares acumulados no constituye liquidez plenamente disponible, lo que relativiza la solidez real del balance del BCRA.

Dependencia de la intervención oficial

El aumento reciente responde principalmente a compras directas del Banco Central, más que a un ingreso sostenido de divisas por exportaciones, inversión extranjera o superávit estructural de la cuenta corriente. Esta característica vuelve al proceso vulnerable frente a shocks externos o cambios en las expectativas del mercado.

Presión por vencimientos de deuda

Los pagos de deuda con organismos internacionales (incluido el propio FMI) y otros compromisos financieros pueden erosionar rápidamente el stock de reservas si no se acompañan de flujos genuinos de dólares.

Condicionalidad y autonomía

El recurso recurrente a waivers y revisiones de metas profundiza la supervisión del organismo internacional y plantea un debate de fondo sobre la autonomía de la política económica nacional, especialmente en lo relativo a la gestión del sector externo y la estrategia de desarrollo productivo.

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