Durante 2025 y comienzos de 2026, el turismo argentino mostró una fuerte dualidad: caída del turismo receptivo y aumento del turismo emisivo, con un déficit creciente en la balanza turística, mientras el turismo interno sostuvo empleo y actividad en economías regionales.
Durante 2025 y comienzos de 2026, el turismo argentino mostró una fuerte dualidad: caída del turismo receptivo y aumento del turismo emisivo, con un déficit creciente en la balanza turística, mientras el turismo interno sostuvo empleo y actividad en economías regionales.

Según datos oficiales del INDEC, la llegada de turistas extranjeros a la Argentina mostró un retroceso significativo durante 2025 en comparación con 2024. Entre enero y noviembre de 2025 ingresaron aproximadamente 7,9 millones de turistas no residentes, lo que implicó una caída interanual cercana al 21 %.

Este desempeño se inscribe en un contexto más amplio de deterioro de la balanza turística, con predominio del turismo emisivo por sobre el receptivo a lo largo de gran parte del año. En octubre de 2025, por ejemplo, se registró el ingreso de 420.803 turistas extranjeros (-5,2 % interanual), mientras que 724.000 residentes argentinos viajaron al exterior (+49,9 %), profundizando el desequilibrio en el flujo de divisas asociadas al sector.

En el cómputo anual, el contraste es aún más marcado: durante 2025 se contabilizaron alrededor de 4,56 millones de viajes de turistas extranjeros al país, frente a más de 10,4 millones de viajes de argentinos al exterior, consolidando un déficit estructural en el saldo turístico.

Este fenómeno no solo expresa una cuestión coyuntural de demanda, sino también una pérdida de competitividad sistémica del turismo como sector generador de divisas, asociada a la evolución de los precios relativos, el tipo de cambio real, los costos internos y la infraestructura de conectividad y servicios.

Turismo interno y mercado nacional

En contraste con la caída del turismo receptivo, el turismo interno continuó funcionando como amortiguador macroeconómico y territorial. De acuerdo con datos oficiales, en enero de 2025 se movilizaron cerca de 3,9 millones de turistas dentro del país, con elevados niveles de ocupación hotelera en destinos tradicionales como Iguazú, Bariloche, Villa La Angostura, Pinamar y Mar del Plata, mostrando un crecimiento respecto del mismo mes de 2024.

El inicio de la temporada de verano 2026 también presentó altos niveles de ocupación en los principales corredores turísticos, reforzando la idea de que el turismo doméstico cumple un rol clave en la sostenibilidad de economías regionales, especialmente en contextos de restricción externa y caída del ingreso real.

Este patrón refleja una dualidad del sector turístico: mientras el mercado interno sostiene empleo y actividad local, el frente externo pierde capacidad de aportar divisas, profundizando la dependencia de otras fuentes de financiamiento externo para equilibrar la cuenta corriente.

Origen de turistas y distribución territorial

Origen geográfico

El turismo receptivo continúa dominado por los países limítrofes, que concentran la mayor proporción de arribos y gasto turístico:

  • Brasil
  • Uruguay
  • Chile

En la primera quincena de enero de 2026, más de 460.000 turistas extranjeros ingresaron al país, con Brasil (23,6 %), Uruguay (14,3 %) y Chile (12,7 %) como principales mercados emisores. A estos se suman flujos relevantes desde Estados Unidos y Europa, que, aunque cuantitativamente menores, suelen presentar mayores niveles de gasto promedio por visitante.

Este patrón refuerza la dependencia regional del turismo argentino, tanto en términos de volumen como de sensibilidad frente a las condiciones macroeconómicas de los países vecinos.

Principales destinos

A nivel territorial, los destinos más visitados continúan siendo:

  • Cataratas del Iguazú y el Norte argentino
  • Bariloche y la Patagonia
  • Mar del Plata y la Costa Atlántica
  • Mendoza
  • Salta y la región NOA

Estos polos concentran infraestructura, conectividad aérea y oferta de servicios, lo que reproduce una estructura espacial desigual del desarrollo turístico, con regiones altamente integradas a los flujos nacionales e internacionales y otras con menor capacidad de captación de demanda.

Asimismo, el crecimiento del turismo de cruceros y del turismo antártico con base en Ushuaia evidencia un segmento de alto valor agregado, aunque con bajo impacto en términos de masificación y derrame territorial amplio.

Impacto económico y restricción externa

Ingreso y gasto

Pese a la caída en la cantidad de turistas extranjeros, el gasto por visitante se mantiene relativamente elevado, sosteniendo ingresos en sectores como hotelería, gastronomía, comercio y transporte. Sin embargo, este aporte resulta insuficiente para compensar el volumen de divisas que salen del país por el turismo emisivo.

El turismo interno, en cambio, actúa como mecanismo de redistribución territorial del ingreso, favoreciendo economías regionales, empleo local y encadenamientos productivos de baja y mediana escala.

Déficit turístico y balanza de pagos

Durante 2025, el saldo neto del turismo internacional fue claramente negativo. Desde una óptica de economía política, esto implica que el sector, históricamente concebido como fuente potencial de divisas genuinas, pasó a comportarse como un factor adicional de presión sobre la restricción externa, al aumentar la demanda de moneda extranjera para financiar viajes al exterior.

Este fenómeno se vincula con un patrón más amplio de inserción internacional, donde la estructura productiva nacional muestra dificultades para generar suficientes exportaciones de alto valor agregado que compensen la salida de divisas por servicios, turismo y pagos financieros.

Discursos oficiales y disputa política

Posición del Gobierno

Las autoridades nacionales destacan el dinamismo del turismo interno como un indicador de recuperación sectorial y subrayan los niveles de ocupación hotelera y movilidad interregional como señales de fortalecimiento del mercado doméstico. Asimismo, enfatizan las políticas de promoción internacional, mejora de la conectividad aérea y posicionamiento de la “marca país” para recuperar competitividad en el turismo receptivo.

Desde esta perspectiva, el turismo es presentado como un vector de desarrollo federal y generación de empleo, especialmente en regiones periféricas del sistema productivo nacional.

Críticas y oposición

Desde sectores opositores y analistas económicos se advierte que el crecimiento del turismo emisivo refleja una distorsión macroeconómica en los precios relativos, que encarece a la Argentina como destino para extranjeros y, al mismo tiempo, abarata el exterior para los residentes.

También se señala que la caída del turismo receptivo afecta de manera directa a actividades intensivas en trabajo y generadoras de divisas, como la hotelería, la gastronomía y los servicios culturales, especialmente en provincias cuya estructura económica depende fuertemente de la demanda externa.

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