
Bolivia atravesó un fin de semana marcado por protestas, bloqueos y una creciente tensión social tras la eliminación de los subsidios a los combustibles. El ajuste económico impulsado por el Gobierno generó una fuerte reacción de la Central Obrera Boliviana y sectores populares, en un contexto de inflación elevada, paralización del transporte y un conflicto político que amenaza con profundizarse en los próximos días.

Irán enfrenta una profunda crisis económica y social que desató protestas masivas, represión estatal y fuertes tensiones políticas internas y externas.

La relación entre China y Taiwán combina alta tensión geopolítica, presión militar y una compleja interdependencia económica en el Indo-Pacífico.

La guerra entre Ucrania y Rusia sigue definiendo la geopolítica europea en 2026, con escalada militar, tensiones diplomáticas y fuertes impactos económicos y sociales.

Nigeria muestra señales de estabilización macroeconómica, pero enfrenta límites estructurales, violencia persistente y fuertes tensiones sociales que condicionan su desarrollo.

La salida del MAS, la recesión, el ajuste económico y la conflictividad social configuran una crisis estructural que redefine el rumbo político y económico de Bolivia.

La rivalidad entre Estados Unidos y China excede la guerra comercial: expresa una disputa estructural por tecnología, cadenas de valor y hegemonía global.

El acuerdo UE–Mercosur obtuvo respaldo político provisional en 2026, pero enfrenta resistencias sectoriales y debates estructurales sobre comercio, soberanía y desarrollo.

El swap de divisas entre Argentina y Estados Unidos funcionó como una herramienta transitoria de estabilización cambiaria, con uso limitado y devolución total en 2025.

Bolivia inicia una semana decisiva tras los bloqueos y protestas del fin de semana. La persistencia del conflicto entre el Gobierno y la COB, la ruptura del diálogo y la presión de sectores sociales y empresariales configuran un escenario de alta tensión política, con riesgo de escalada social y profundización de la crisis económica.

Bolivia atravesó un fin de semana marcado por protestas, bloqueos y una creciente tensión social tras la eliminación de los subsidios a los combustibles. El ajuste económico impulsado por el Gobierno generó una fuerte reacción de la Central Obrera Boliviana y sectores populares, en un contexto de inflación elevada, paralización del transporte y un conflicto político que amenaza con profundizarse en los próximos días.

Irán enfrenta una profunda crisis económica y social que desató protestas masivas, represión estatal y fuertes tensiones políticas internas y externas.

La relación entre China y Taiwán combina alta tensión geopolítica, presión militar y una compleja interdependencia económica en el Indo-Pacífico.

La guerra entre Ucrania y Rusia sigue definiendo la geopolítica europea en 2026, con escalada militar, tensiones diplomáticas y fuertes impactos económicos y sociales.

Nigeria muestra señales de estabilización macroeconómica, pero enfrenta límites estructurales, violencia persistente y fuertes tensiones sociales que condicionan su desarrollo.

La salida del MAS, la recesión, el ajuste económico y la conflictividad social configuran una crisis estructural que redefine el rumbo político y económico de Bolivia.

La rivalidad entre Estados Unidos y China excede la guerra comercial: expresa una disputa estructural por tecnología, cadenas de valor y hegemonía global.

El acuerdo UE–Mercosur obtuvo respaldo político provisional en 2026, pero enfrenta resistencias sectoriales y debates estructurales sobre comercio, soberanía y desarrollo.
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