El Banco Central de la República Argentina (BCRA) aprobó en enero de 2026 un préstamo REPO por USD 3.000 millones con bancos internacionales. Esta operación financiera que permitió reforzar transitoriamente las reservas y cumplir con vencimientos relevantes de deuda externa. Más allá de su carácter técnico, la decisión revela aspectos centrales de la economía política argentina y de los límites estructurales de la estrategia macroeconómica vigente.
Un contrato REPO (repurchase agreement) es un mecanismo de financiamiento mediante el cual una entidad obtiene liquidez inmediata —en este caso dólares— entregando títulos financieros como garantía, con el compromiso de recomprarlos en una fecha futura a un precio previamente establecido. En términos simples, el BCRA recibe dólares hoy y se obliga a devolverlos más adelante, pagando una tasa de interés.
Los números de la operación
La operación aprobada por el BCRA presenta las siguientes características:
- Monto: USD 3.000 millones
- Plazo: 372 días (aproximadamente un año)
- Tasa de interés: SOFR más un spread cercano a los 400 puntos básicos, lo que equivale a una tasa anual en torno al 7,4 %
- Garantía: bonos soberanos Bonar 2035 y 2038 en poder del Banco Central
El objetivo explícito fue reforzar la liquidez en dólares en un contexto de vencimientos significativos de deuda externa concentrados en los primeros días de enero de 2026.
El contexto: vencimientos y urgencias
Cabe recordar, que la Argentina debía afrontar el 9 de enero de 2026 un pago cercano a los USD 4.200 millones, correspondiente a títulos Globales y Bonar. En este marco, el REPO resultó clave porque:
- Aportó una parte sustancial de los dólares necesarios para ese pago.
- Evitó una caída abrupta de las reservas internacionales.
- Redujo el riesgo de un default técnico, que habría tenido consecuencias negativas inmediatas sobre expectativas, riesgo país y acceso al crédito.
Un dato no menor fue que el BCRA recibió ofertas por USD 4.400 millones, superando el monto inicialmente buscado. Para el mercado financiero, esto fue leído como una mejora en la percepción de riesgo respecto de la Argentina, al menos en el corto plazo.
Impacto económico inmediato
Desde el punto de vista macroeconómico, el préstamo REPO tuvo efectos concretos:
Resguardo de reservas internacionales.
Con el ingreso de USD 3.000 millones, el BCRA fortaleció su posición externa. Las reservas internacionales superaron los USD 44.000 millones, un nivel que no se observaba desde hacía varios años, lo que contribuyó a sostener la estabilidad cambiaria.
Liquidez para pagos externos.
La operación permitió cumplir con compromisos de deuda sin recurrir exclusivamente a ventas de dólares en el mercado o a un drenaje directo de reservas, reduciendo tensiones cambiarias en un momento sensible del calendario financiero.
Costo financiero relativamente menor.
Si bien una tasa del 7,4 % anual es elevada en términos absolutos, resulta inferior a la que Argentina enfrentaría en una emisión tradicional de deuda soberana bajo ley extranjera, lo que explica la elección de este instrumento.
Una lectura desde la Economía Política
Más allá de los beneficios coyunturales, el REPO pone en evidencia cuestiones estructurales de la economía argentina:
Dependencia persistente del financiamiento externo.
Incluso con superávit fiscal y cierta normalización macroeconómica, la Argentina continúa necesitando instrumentos financieros internacionales para administrar su liquidez en dólares frente a vencimientos relevantes.
Bonos como garantía y subordinación financiera.
El uso de títulos soberanos como colateral conecta directamente la política monetaria del BCRA con la estructura de deuda pública. Reforzando, de esta manera, la centralidad de los mercados financieros globales en la gestión macroeconómica.
Mejora de percepción, no eliminación del riesgo.
La buena recepción de la operación sugiere un cambio en el clima financiero. Pero, no implica la desaparición de los problemas estructurales: restricción externa, fragilidad de reservas genuinas y dependencia de flujos financieros.
En síntesis
- El BCRA cerró un préstamo REPO por USD 3.000 millones, a casi un año de plazo y con una tasa del 7,4 % anual.
- La operación permitió pagar vencimientos de deuda por USD 4.200 millones sin comprometer de forma inmediata las reservas.
- Desde una mirada de Economía Política, el REPO confirma que la estabilidad actual se sostiene, en parte, sobre mecanismos financieros de corto plazo, y que la dependencia del financiamiento externo sigue siendo un rasgo estructural de la economía argentina.




