Un swap de divisas (currency swap) es un acuerdo entre bancos centrales destinado a intercambiar monedas y proveer liquidez en moneda extranjera. A diferencia de un préstamo tradicional, no implica un desembolso automático ni permanente de fondos, sino una línea contingente de intercambio, que puede activarse total o parcialmente y revertirse en los plazos establecidos.
En economías con restricción externa estructural, como la argentina, estos instrumentos suelen cumplir una función clave: reducir tensiones financieras de corto plazo sin modificar las condiciones de fondo que generan escasez de divisas.
Origen del acuerdo con Estados Unidos
En octubre de 2025, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos firmaron un acuerdo de estabilización cambiaria que incluyó una línea de swap por hasta USD 20.000 millones.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, confirmó la finalización del acuerdo, mientras que el presidente argentino Javier Milei destacó públicamente el respaldo de Washington y la “alianza estratégica” entre ambos países, en un contexto de alta volatilidad cambiaria y fragilidad de reservas.
Desde el BCRA se explicó que el convenio tenía como objetivo ampliar los instrumentos de política monetaria y cambiaria. Reforzando la capacidad de intervención ante episodios de inestabilidad financiera y fortaleciendo la liquidez internacional disponible.
Por su parte, autoridades estadounidenses subrayaron que el swap no implicaba una transferencia directa de fondos, sino una herramienta técnica de estabilización destinada a contener riesgos sistémicos y ordenar expectativas de mercado.
Activación y utilización
Durante octubre de 2025, se activó una porción parcial del acuerdo, por un monto aproximado de USD 2.500 millones. La operación se instrumentó a través del Exchange Stabilization Fund (ESF) del Tesoro estadounidense, mediante el intercambio de pesos por dólares.
El uso del swap coincidió con un período de alta presión cambiaria, expectativas devaluatorias y tensiones políticas previas a las elecciones legislativas. El objetivo explícito fue estabilizar el tipo de cambio, reforzar reservas y sostener la credibilidad del programa económico.
El propio Bessent remarcó que solo se utilizó una fracción del acuerdo total y que la herramienta cumplió su función de estabilización, en línea con los objetivos previstos por el Congreso de los Estados Unidos.
Situación actual del swap
A comienzos de enero de 2026, tanto el BCRA como el Tesoro de Estados Unidos confirmaron que Argentina devolvió íntegramente los fondos activados. El tramo utilizado —alrededor de USD 2.500 millones— fue cancelado en diciembre de 2025, dejando al swap sin saldos vigentes, aunque con la línea formalmente disponible.
En los hechos, pese a la magnitud anunciada del acuerdo (USD 20.000 millones), el uso efectivo fue limitado, transitorio y defensivo, orientado a atravesar un momento crítico del mercado cambiario.
Discursos oficiales y posicionamientos
Estados Unidos
- Scott Bessent presentó el swap como una herramienta técnica de estabilización financiera, desligada de motivaciones políticas.
- Destacó el rol del Exchange Stabilization Fund como mecanismo para evitar crisis cambiarias regionales y escenarios financieros extremos.
Argentina
- El BCRA enfatizó que el swap no impacta automáticamente en reservas, sino que amplía el margen de maniobra ante shocks externos.
- El Poder Ejecutivo lo presentó como una señal de credibilidad financiera y respaldo internacional, clave para sostener expectativas en un contexto de escasez de divisas.
Implicancias desde la Economía Política
Desde una lectura de Economía Política estructuralista, el swap con Estados Unidos deja varias conclusiones relevantes:
1. Persistencia de la restricción externa
La necesidad de recurrir a un instrumento de este tipo evidencia que la economía argentina no genera dólares suficientes de manera estructural. El swap aporta liquidez temporal, pero no modifica la matriz productiva ni exportadora.
2. Autonomía monetaria condicionada
Aunque no se trate de deuda tradicional, el respaldo cambiario queda supeditado a la voluntad y condiciones de una potencia central, lo que limita la autonomía efectiva de la política monetaria en economías periféricas.
3. Impacto financiero, no productivo
La rápida devolución de los fondos confirma que el swap operó más como señal de confianza para los mercados financieros que como una fuente estable de divisas para el desarrollo productivo o la economía real.
En síntesis:
- En octubre de 2025, Argentina y Estados Unidos acordaron un swap de monedas por hasta USD 20.000 millones.
- Se activó solo un tramo parcial de USD 2.500 millones, utilizado para contener tensiones cambiarias.
- A fines de 2025, ese tramo fue devuelto en su totalidad, quedando la línea sin uso efectivo.
- El swap funcionó como herramienta de estabilización coyuntural, pero no alteró las restricciones estructurales de la economía argentina.
- Desde la Economía Política, el episodio revela la dependencia financiera externa y los límites de las estrategias basadas en credibilidad sin transformación productiva.




