La relación entre Rusia y Ucrania continúa siendo el conflicto armado y geoeconómico más determinante de Europa desde 2022. Tras más de cuatro años de guerra a gran escala impulsada por Moscú, las tensiones políticas, los discursos de ambos líderes y las consecuencias económicas y sociales persisten en 2026 con alta intensidad.
Continuación del conflicto armado y las declaraciones de los mandatarios
La invasión rusa comenzó en febrero de 2022 con el objetivo declarado de Moscú de “desnazificar” y “proteger” a las poblaciones rusoparlantes del este de Ucrania —objetivos rechazados por Kiev y Occidente como pretextos para una agresión territorial— y ha evolucionado hacia un conflicto prolongado sin soluciones inmediatas.
- Vladimir Putin, presidente de Rusia, mantiene su discurso de que la ofensiva —que Moscú define como “operación militar especial”— debe continuar hasta lograr objetivos territoriales y estratégicos.
Esto incluye la consolidación de control sobre zonas ocupadas en el este (Donetsk y Luhansk) y el sur (incluida Crimea, anexada en 2014), a pesar de la condena internacional y las sanciones occidentales. - Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, rechaza firmemente las exigencias rusas y pide una negociación de paz que respete la soberanía e integridad territorial ucraniana. Zelenski ha señalado que Putin no desea verdaderamente terminar la guerra, pese a las esperanzas generadas por conversaciones promovidas por Washington y otros mediadores internacionales.
Las ofensivas rusas siguieron intensificándose en 2025 con un aumento de combate en varias regiones del este de Ucrania, incluyendo Kharkiv y Sumy.
Panorama militar reciente y escalada de tensiones
En enero de 2026, Rusia lanzó un ataque con un misil hipersónico Oreshnik —capaz de portar cargas nucleares aunque en esta ocasión declarado con carga convencional— contra objetivos en el oeste ucraniano (cerca de Lviv), lo que marcó una dura escalada del conflicto. Moscú afirmó que respondió a un supuesto ataque de drones ucranianos contra la residencia del presidente ruso, aunque Kiev y Washington lo negaron.
Este ataque también causó daños en infraestructura civil crítica (electricidad, almacenamiento de gas) y generó condenas diplomáticas de países europeos y Estados Unidos, que lo consideraron un desafío directo a la seguridad de Europa y un posible intento de disuadir la presencia occidental en la región.
Además, planes europeos para el posible despliegue de fuerzas multinacionales en Ucrania (como parte de garantías de seguridad postconflicto) fueron rechazados por Moscú como “objetivos legítimos” en caso de concretarse, intensificando la disputa geopolítica.
Situación económica de Ucrania y Rusia en contexto de guerra
Ucrania: economía en crisis y financiamiento externo
La guerra ha tenido efectos devastadores sobre la economía ucraniana:
- El PIB ucraniano a fines de 2025 fue aproximadamente un 20 % inferior al nivel previo a la guerra, reflejando pérdida de producción, infraestructura destruida y desplazamientos masivos de población.
- Los presupuestos aprobados para 2026 muestran déficits enormes (por ejemplo, superando el 50 % del presupuesto en algunos cálculos), con casi la mitad del gasto destinado a defensa.
- Ucrania ha dependido intensamente de ayuda internacional, con decenas de miles de millones de dólares provenientes de la Unión Europea, Estados Unidos y otros aliados para sostener gasto público, defensa y servicios básicos.
Paralelamente, el cierre completo del tránsito de gas ruso por territorio ucraniano desde enero de 2025 —tras la expiración del contrato con Gazprom— afectó también las rutas energéticas europeas y la posición geoeconómica del conflicto, perjudicando ingresos para Moscú y complicando relaciones energéticas regionales.
La pobreza y desigualdad han aumentado en Ucrania incluso con enormes cantidades de ayuda externa, lo que pone en evidencia los límites del crecimiento bajo guerra prolongada.
Rusia: economía afectada por sanciones y costos de la guerra
La economía rusa ha sufrido bajo las fuertes sanciones occidentales que han limitado el acceso a tecnología, financiamiento internacional y ciertos mercados. Aunque la renta por hidrocarburos y exportaciones energéticas (hidrocarburos, minerales) sigue siendo alta, la inflación, la fuga de capitales y la reestructuración del comercio hacia Asia muestran tensiones internas.
Además, el prolongado esfuerzo bélico implica enormes gastos fiscales, presión sobre el mercado laboral y restricción de inversiones productivas no relacionadas con la defensa.
Discursos oficiales clave
Vladimir Putin
- Reafirma que Rusia no cederá sus “objetivos estratégicos” y que la operación continuará hasta lograr lo que Moscú define como finalización de amenazas a su seguridad.
- Condena a Europa y Occidente por respaldar a Ucrania militar y económicamente, acusándolos de intentar debilitar a Rusia.
- Ha condicionado cualquier negociación a la aceptación de demandas territoriales y de seguridad que Kiev rechaza.
Volodímir Zelenski
- Zelenski ha insistido en la búsqueda de una solución política que preserve la soberanía y la integridad territorial de Ucrania, rechazando ceder a presiones por territorios ocupados.
- Ha destacado la necesidad de apoyo militar, financiero y de seguridad de Occidente, al tiempo que subraya que Rusia no está realmente interesada en la paz sin condiciones claras.
Consecuencias sociales y humanitarias
La guerra ha generado una severa crisis humanitaria:
- Desplazamientos masivos, con millones de personas internamente desplazadas o refugiadas en Europa.
- Destrucción de infraestructura civil: viviendas, escuelas, hospitales, redes eléctricas y de agua han sido gravemente dañadas o destruidas.
- Pérdidas humanas tanto militares como civiles, con miles de muertos e incontables heridos desde 2022.
Además, el impacto de la guerra ha sido asimétrico entre clases sociales: mientras ciertos sectores relacionados con defensa, comercio exterior o apoyo internacional obtienen recursos, amplios sectores populares enfrentan pobreza, desempleo y pérdida de ingresos reales, agravando desigualdades preexistentes.
Síntesis desde la Economía Política
Desde una óptica de economía política, el conflicto no es solo militar, sino que se expresa como una lucha por la reconfiguración de poder, recursos y dependencia económica en el corazón de Europa:
- Restricción económica por guerra: Ucrania enfrenta una restricción externa severa; depende de financiamiento y ayuda foránea para sostener gasto público y defensa, lo que condiciona políticas internas y soberanía económica.
- Sanciones y realineamientos comerciales: Rusia está siendo reconfigurada hacia mercados alternativos (Asia), pero pierde habilidades tecnológicas y acceso a capital global.
- Geopolítica energética: el cierre de rutas de gas y la transición energética acelerada por el conflicto reconfiguran posiciones de exportación e importación de energía en Europa.
- Desarrollo vs militarización: la inversión productiva para bienestar y desarrollo social queda subordinada a la lógica de guerra y seguridad, profundizando crisis sociales internas en ambos países.




