En un giro significativo en la geopolítica de América Latina, el gobierno de Estados Unidos ha intensificado su presión diplomática sobre Bolivia, instando al gobierno de Rodrigo Paz a expulsar a presuntos agentes de inteligencia iraníes presentes en el país y a designar oficialmente como organizaciones terroristas a Hezbollah, Hamas y la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC), según fuentes con conocimiento directo de las conversaciones.
Las demandas de Washington
Las exigencias planteadas por funcionarios estadounidenses a sus homólogos bolivianos se centran en varios puntos concretos:
- Expulsión de presuntos agentes iraníes: Estados Unidos solicita a Bolivia que identifique y retire del país a individuos sospechados de actuar como agentes de inteligencia de la República Islámica de Irán, operando bajo diversas coberturas.
- Designación formal de grupos terroristas: Washington quiere que el gobierno boliviano clasifique como organizaciones terroristas al IRGC, a Hezbollah (grupo armado libanés) y a Hamas (movimiento palestino), todos considerados por Estados Unidos como extensiones de la influencia de Teherán.
- Alineamiento con medidas regionales: Esta solicitud se enmarca en esfuerzos similares promovidos por Estados Unidos en la región, donde países como Ecuador designaron recientemente al IRGC y agrupaciones vinculadas como terroristas y Argentina avanzó en la designación de la Fuerza Quds, el brazo de operaciones externas del IRGC.
Estas exigencias forman parte de un esfuerzo diplomático más amplio de Washington para reducir la influencia iraní en América Latina y fortalecer su presencia estratégica en el hemisferio occidental, un objetivo que ha cobrado impulso tras cambios recientes en la escena política boliviana.
El nuevo gobierno: la clave
La presión de Estados Unidos coincide con un momento de transición en la política exterior boliviana. Tras años de relaciones tensas bajo administraciones del Movimiento al Socialismo (MAS), Bolivia intenta reconfigurar sus vínculos internacionales desde la llegada al poder del presidente Rodrigo Paz Pereira, quien fue electo en octubre de 2025.
En los últimos meses, el gobierno boliviano ha tomado pasos significativos para restablecer relaciones diplomáticas con países occidentales. Entre ellos, la reapertura de relaciones con Israel en diciembre de 2025, tras años de interrupción, marcó un cambio notable en la política exterior boliviana. Además, Bolivia y Estados Unidos acordaron restablecer relaciones a nivel de embajadores por primera vez en 17 años, un gesto simbólico de acercamiento tras décadas de distanciamiento.
Una delegación de funcionarios estadounidenses, incluidos representantes del Departamento de Estado y de agencias de inteligencia, viajó recientemente a Bolivia para discutir estos temas, lo que pone de manifiesto la seriedad con la que Washington aborda esta iniciativa.
Repercusiones y postura oficial
Hasta ahora, el gobierno boliviano mantiene una posición cauta sobre las demandas, sin anunciar una decisión definitiva sobre la expulsión de agentes o la designación de organizaciones terroristas, según fuentes oficiales.
Estas acciones podrían tener implicaciones en acuerdos previos que Bolivia mantenía con Irán en áreas como defensa y cooperación tecnológica. Además, el cambio de postura respecto a grupos y vínculos extranjeros podría influir en la percepción internacional sobre la orientación política y estratégica del país en los próximos años.




