El 17 de febrero de 2026, el Congreso de Perú aprobó una moción de censura y destituyó al presidente José Jerí, quien ejercía como mandatario interino desde hacía apenas cuatro meses, tras la salida de su predecesora.
La oposición impulsó la censura a partir de acusaciones por reuniones no registradas con empresarios chinos y presuntas irregularidades en contrataciones y posibles influencias indebidas.
Luego de la votación, el Congreso eligió como nuevo presidente al legislador José María Balcázar, quien gobernará hasta el 28 de julio de 2026.
Por qué se destituyó a Jerí
La censura se basó en varios factores:
- Escándalo político y acusaciones legales
Jerí fue señalado por mantener reuniones no registradas con empresarios chinos investigados por corrupción, lo que alimentó la percepción de falta de transparencia. - Acusaciones de incoherencias en el ejercicio de sus funciones
El Congreso consideró que no cumplió con sus responsabilidades políticas y de gestión, lo cual fue utilizado como argumento para la moción de censura que finalmente prosperó.
Este episodio se inserta en un patrón más amplio de inestabilidad política en Perú: en menos de una década, ocho presidentes diferentes han ocupado la jefatura del Estado, muchos por mecanismos de vacancia legislativa o censura.
Impactos políticos
La destitución de Jerí es interpretada como la octava alternancia presidencial en menos de diez años, lo que refleja una profunda crisis de gobernabilidad y debilidad de acuerdos políticos a largo plazo.
Este fenómeno tiene varias implicancias:
- Desconfianza pública en las instituciones políticas, cambios frecuentes de mandatarios erosionan la percepción de estabilidad.
- Fragmentación del sistema partidario, que dificulta mayorías estables en el Congreso y empuja a alianzas volátiles.
- Presión electoral intensa, porque el país se acerca a elecciones presidenciales y legislativas sin estabilidad previa, lo que impacta la campaña y el comportamiento de los votantes.
El nuevo presidente interino, Balcázar, ha destacado ante los medios su compromiso con mantener políticas macroeconómicas estables y garantizar elecciones “claras e incuestionables” como prioridad política durante su gestión transitoria.
Impactos económicos
Aunque la economía peruana sigue mostrando algunos indicadores relativamente positivos (como crecimiento económico proyectado en 2026 bajo proyecciones oficiales) la inestabilidad política tiene efectos económicos reales:
Percepción de riesgo e inversión
- Incertidumbre ante inversiones extranjeras: la rotación presidencial frecuente puede desalentar acuerdos de largo plazo y flujos de capital externo.
- Volatilidad del tipo de cambio y mercados locales: la percepción de riesgo político a menudo se traduce en fluctuaciones en la moneda y en los mercados financieros, afectando la planificación empresarial.
Políticas públicas y administración
El hecho de que Cámaras como el Congreso dispongan con facilidad de la presidencia limita la capacidad del Ejecutivo para desarrollar programas de inversión pública y reformas estructurales consistentes, lo que puede afectar:
- el gasto social planificado
- políticas de seguridad económica
- gestión de endeudamiento y coordinación fiscal a mediano plazo
El nuevo presidente baluarte interino ha señalado que mantendrá “políticas macroeconómicas consistentes para que los agentes económicos operen sin preocupación”, una señal directa a mercados y empresarios.
Panorama electoral y futuro político
Perú se encamina a elecciones presidenciales y parlamentarias el 12 de abril de 2026, pocas semanas después de la destitución de Jerí, lo que intensifica el clima político.
Qué está en juego
- Reconfiguración del mapa político: los partidos políticos buscan consolidar liderazgos ante un electorado fatigado por la inestabilidad.
- Demandas de transparencia y anticorrupción: los escándalos recientes centrarán parte de las campañas en temas de ética pública y combate a la corrupción.
- Retos de gobernabilidad post-electoral: el nuevo presidente electo enfrentará el desafío de construir mayorías estables y recuperar la confianza institucional.




