El ex ministro de Economía volvió a intervenir en la discusión pública con una propuesta de alto impacto: avanzar hacia la “convertibilidad del peso” como eje de estabilización macroeconómica. La idea, según planteó en distintas entrevistas y columnas, no remite necesariamente a una paridad fija rígida, sino a un régimen de plena convertibilidad cambiaria respaldada por reservas suficientes y sin controles al mercado de divisas.
En el núcleo de su planteo hay una premisa clásica de economía monetaria: la estabilidad no puede consolidarse sin reglas claras sobre la moneda, el crédito y la intermediación financiera.
Qué propone Cavallo
Cavallo sostiene que la economía argentina necesita completar la liberalización cambiaria y redefinir el rol del Banco Central de la República Argentina. Sus principales definiciones fueron:
- Eliminar los controles cambiarios para permitir que el mercado de divisas funcione sin restricciones administrativas.
- Limitar la intervención del Banco Central a la acumulación de reservas y respaldo de la convertibilidad.
- Superar el esquema actual de bandas cambiarias, que considera condicionado por regulaciones que mantienen tasas de interés elevadas y restringen el crédito.
- Reducir lo que denomina “represión financiera”, ampliando el financiamiento al sector privado y generando previsibilidad monetaria.
El ex funcionario reconoció avances en la desaceleración inflacionaria bajo la gestión de Javier Milei, pero advirtió que la estabilidad no será sostenible sin una arquitectura monetaria coherente y reformas estructurales coordinadas.
Qué implica “declarar la convertibilidad”
Desde el punto de vista técnico, la propuesta se apoya en tres pilares:
- Libre convertibilidad del peso sin restricciones regulatorias.
- Respaldo monetario efectivo a través de reservas internacionales.
- Previsibilidad cambiaria institucionalizada como ancla de expectativas.
A diferencia del régimen de los años noventa, el planteo actual no exige necesariamente una paridad fija estricta, sino garantizar que el peso sea plenamente convertible y confiable como unidad de valor.
Impacto económico
Desde una perspectiva de estabilización macroeconómica, el esquema podría:
- Funcionar como ancla nominal para reducir expectativas inflacionarias.
- Expandir el crédito al eliminar restricciones financieras.
- Mejorar la confianza de inversores al ofrecer reglas cambiarias estables.
- Reducir la prima de riesgo asociada a la incertidumbre monetaria.
En términos de estructura económica, la propuesta apunta a recomponer la intermediación financiera doméstica, históricamente debilitada por la volatilidad cambiaria y la inflación persistente.
Riesgos
Sin embargo, la viabilidad del esquema depende de condiciones exigentes:
- Nivel de reservas suficiente para sostener la convertibilidad ante shocks externos.
- Disciplina fiscal consistente con un régimen monetario rígido.
- Capacidad productiva para absorber un cambio de precios relativos sin destrucción significativa de empleo.
La experiencia histórica argentina muestra que un régimen de convertibilidad puede estabilizar precios en el corto plazo, pero también amplificar desequilibrios si no existe una política macroeconómica integral.
Impacto social
Desde el punto de vista de la economía política, el efecto social dependería de la forma de implementación.
Posibles beneficios
- Reducción sostenida de la inflación, con impacto positivo en salarios reales.
- Mayor acceso al crédito para hogares y empresas.
- Mejora de previsibilidad para decisiones de inversión.
Riesgos sociales
- Ajustes de precios relativos que pueden afectar empleo industrial.
- Pérdida de instrumentos de política económica ante shocks externos.
- Transferencias distributivas derivadas de la apertura financiera plena.
En economías con alta heterogeneidad productiva como la argentina, la estabilidad monetaria no garantiza por sí sola estabilidad social si no se acompaña de política productiva.
Significado político del planteo
La intervención de Cavallo tiene implicancias más amplias que el debate técnico:
- Reintroduce en la agenda pública la discusión sobre el régimen monetario de largo plazo.
- Marca un matiz dentro del campo liberal respecto de la secuencia de reformas.
- Presiona al gobierno para explicitar una estrategia integral de estabilización.
En términos de poder económico, la propuesta refleja una disputa conceptual sobre el orden de prioridades: estabilización monetaria inmediata versus transición gradual con instrumentos discrecionales.




