El gobierno de Javier Milei oficializó la salida de Mariano de los Heros como director ejecutivo de la ANSES, tras un pedido directo de renuncia por parte del Ejecutivo.
La decisión fue formalizada mediante el Decreto 69/2025, publicado en el Boletín Oficial, que aceptó su dimisión y designó en su lugar a Fernando Bearzi.
El movimiento político había sido anticipado por el Jefe de Gabinete y vocero presidencial, Manuel Adorni, quien confirmó públicamente la decisión.
Un funcionario de perfil técnico y corta duración
De los Heros, abogado especializado en temas previsionales, había asumido en febrero de 2024 en reemplazo de Osvaldo Giordano, en el marco del reordenamiento inicial del gobierno libertario.
Su perfil combinaba:
- enfoque jurídico del sistema previsional
- experiencia en gestión
- alineamiento inicial con la agenda oficial
Sin embargo, su permanencia fue breve: menos de un año en el cargo, en una de las áreas más sensibles del Estado.
El punto de quiebre
La salida no respondió a cuestiones administrativas, sino a un conflicto político concreto.
De los Heros declaró públicamente que el Gobierno evaluaba avanzar en una reforma previsional que incluía cambios en la edad jubilatoria.
La reacción fue inmediata. El presidente Milei desautorizó esas afirmaciones y marcó una línea clara:
- “La reforma jubilatoria no es para este momento”
- la prioridad es resolver el problema laboral
Horas después, el funcionario fue desplazado.
El episodio expone un elemento central: el control del timing político de las reformas estructurales.
La posición del oficialismo
El Gobierno buscó ordenar rápidamente la situación con tres señales:
- desmentir una reforma previsional en el corto plazo
- establecer límites en la comunicación de políticas sensibles
- reafirmar la verticalidad en la toma de decisiones
En paralelo, la designación de Bearzi —con vínculos en el manejo del Fondo de Garantía de Sustentabilidad— sugiere una orientación clara:
- mayor control financiero del organismo
- alineamiento con el Ministerio de Economía
La ANSES se consolida como pieza clave dentro del esquema económico del Ejecutivo.
La lectura de la oposición
Desde la oposición, el episodio fue interpretado como algo más profundo que un cambio de nombres.
Los principales cuestionamientos apuntan a:
- falta de claridad en la política previsional
- señales de improvisación
- posibilidad de un ajuste encubierto
Además, sectores políticos y sindicales vinculan la situación con:
- el fin de la moratoria previsional
- eventuales recortes en el sistema
- deterioro de derechos
La crítica central: la reforma existe, pero no se explicita.
Impacto político
La renuncia tiene implicancias que exceden la gestión del organismo.
Centralización del poder
El episodio confirma:
- fuerte verticalidad en el Ejecutivo
- baja tolerancia a desalineamientos públicos
Se refuerza el liderazgo presidencial, pero se reduce la autonomía técnica.
Un tema de alto costo político
El sistema previsional aparece como:
- uno de los núcleos más sensibles del ajuste
- un área con alto impacto social
Cualquier señal genera reacción inmediata en la arena política y social.
Inestabilidad en áreas estratégicas
La ANSES acumula cambios en su conducción, lo que refleja:
- rotación de funcionarios
- dificultades de consolidación
- tensiones entre lógica técnica y política




