Multitudinaria marcha por los 50 años del golpe en Plaza de Mayo. Consenso social por el Nunca Más frente a una fuerte fractura política. El gobierno impulsa la “Memoria Completa” y reabre el debate histórico.
Multitudinaria marcha por los 50 años del golpe en Plaza de Mayo. Consenso social por el Nunca Más frente a una fuerte fractura política. El gobierno impulsa la “Memoria Completa” y reabre el debate histórico.

A 50 años del golpe cívico-militar, la marcha convocó a cientos de miles de personas en la histórica cita que cada año renueva el Nunca Más. Pero el consenso social contrastó con la fractura institucional: el Senado no logró acordar una declaración conjunta y el presidente Javier Milei pasó la jornada en Olivos, respondiendo críticas en redes sociales mientras ponderaba a Raúl Alfonsín por sobre Néstor Kirchner. La “Memoria Completa” impulsada por el oficialismo (que equipara la violencia estatal con la guerrilla) se convirtió en política de Estado y profundizó la polarización en torno a la interpretación del pasado.

La Plaza que resiste

Faltaban dos horas para el acto central y en la Plaza de Mayo ya quedaba poco espacio. Por la Avenida de Mayo, por las diagonales Norte y Sur, miles de personas fluían hacia el corazón simbólico de la protesta argentina. Era el 24 de marzo de 2026 y se cumplían 50 años del golpe cívico-militar que inauguró la dictadura más sangrienta de la historia nacional.

Entre la multitud, una mujer de 43 años explicaba por qué había traído a su hijo de 9: “Los chicos pidieron venir. Estuvieron hablando de la dictadura en la escuela y a varios les pareció importante venir. Una amiguita de mi hijo dijo ‘hay que marchar porque las Abuelas ya son muy viejitas'”. Cuando entraron a la Plaza, los aplaudieron de los cuatro costados.

La imagen resumía lo que los organismos de derechos humanos llevan décadas sosteniendo: la memoria se transmite, se enseña, se defiende. Pero este año, a medio siglo del golpe, la defensa de esa memoria enfrentaba un desafío inédito desde la recuperación democrática.

El consenso que se rompió

Desde 2003, con la llegada de Néstor Kirchner a la presidencia, se había generalizado un consenso inexpugnable respecto al “Nunca Más”: un pacto de tolerancia cero hacia cualquier reivindicación del terrorismo de Estado. Durante años, la llamada “teoría de los dos demonios” (que equiparaba la violencia de las organizaciones guerrilleras con la represión estatal) había quedado reducida a expresiones marginales, sin capacidad de penetración real en la sociedad.

Ese consenso comenzó a resquebrajarse con la llegada de Javier Milei a la presidencia y Victoria Villarruel a la vicepresidencia. La visión de la “Memoria Completa” (que recupera aquella teoría de los dos demonios y presenta al golpe como una “consecuencia” de la violencia guerrillera) se convirtió en la política oficial del Estado argentino.

La fractura quedó expuesta días antes del 24 de marzo, en una sesión del Senado que evidenció hasta qué punto la polarización había llegado. La Libertad Avanza se negó a acompañar la declaración propuesta por el senador Eduardo “Wado” de Pedro a propósito del 50° aniversario. La jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, hizo levantar a su bancada con el propósito de dejar sin número la sesión y boicotear la votación.

Al ver que ninguna de las fuerzas dialoguistas ni aliadas seguían al oficialismo en esa maniobra, a La Libertad Avanza no le quedó más remedio que volver a sentarse en el recinto y abstenerse. La declaración, que destacaba “el valor del consenso democrático construido por la sociedad argentina a partir de 1983, expresado en el principio del Nunca Más al terrorismo de Estado”, salió aprobada por amplia mayoría.

Pero la intención había quedado clara. El senador Joaquín Benegas Lynch sentó la postura de su bloque: “Hubo un golpe de Estado como consecuencia de hechos terroristas por grupos guerrilleros que asesinaron inocentes y esa es la verdad completa y creo que nos tenemos que poner de acuerdo que no tiene que pasar más ninguna de las dos cosas. No podemos avalar el terrorismo guerrillero y no podemos avalar nunca más la fuerza del Estado contra los ciudadanos”.

La voz de los organismos

En la Plaza de Mayo, la respuesta fue contundente. La lectura del documento redactado por Abuelas y Madres de Plaza de Mayo tuvo a Estela de Carlotto, Taty Almeida y Adolfo Pérez Esquivel en primera fila. Y las palabras tuvieron un destinatario claro.

“Son 30 mil y fue genocidio”, arengaron los organizadores en respuesta a quienes relativizan la cifra de desaparecidos. “No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos. Combatían a los que querían, como hoy, convertir a la Argentina en una colonia yanqui”, señalaron.

El documento también incluyó críticas explícitas al gobierno de Javier Milei y a la vicepresidenta Victoria Villarruel: “Mientras los genocidas son reivindicados por el Gobierno, la política represiva y la persecución judicial se vuelven el método para acallar las luchas del pueblo”.

Los manifestantes respondieron con consignas que reflejaban el clima de confrontación: “Milei basura, vos sos la dictadura”.

Cristina Kirchner, La Cámpora y la movilización con sello propio

La marcha del 24 de marzo también tuvo un recorrido con una parada significativa. La Cámpora, la agrupación que conduce Máximo Kirchner, organizó una caravana de 16 kilómetros desde la ex ESMA hasta Plaza de Mayo. Pero antes de unirse a la columna principal, hicieron una escala obligada en San José 1111, el departamento donde la ex presidenta Cristina Kirchner cumple condena.

En el balcón, la ex mandataria colgó un pañuelo blanco gigante con la inscripción “Memoria, Verdad, Justicia”. Salió a saludar en varias oportunidades y terminó entregándole a la multitud el pañuelo para que lo llevaran al acto central.

En sus redes sociales, Cristina Kirchner compartió ocho imágenes de la movilización con un mensaje: “En ocho horas y en ocho fotos, la persistencia de la MEMORIA, la masividad de la VERDAD y la demanda de JUSTICIA… HOY más vigentes que nunca. Por más que quieran no van a poder”.

Máximo Kirchner, por su parte, aprovechó la ocasión para lanzar críticas al gobierno nacional. “Milei dijo que iba a quemar el Banco Central y ahora dice que la plata del FMI es para sanearlo. El FMI lo tiene apretado”, afirmó. Y sostuvo que el peronismo “va a volver a gobernar la Argentina para volver a ponerla de pie”.

Kicillof y la denuncia de “presos políticos”

El gobernador bonaerense Axel Kicillof marchó junto a las Madres de Plaza de Mayo, en una postura que lo diferenció de La Cámpora. En declaraciones a C5N, cargó contra el gobierno nacional: “El gobierno de Milei con su negacionismo, con sus ataques a lo que fueron históricas políticas de la Argentina, es más, algo por lo que nos reconocen en todo el planeta, que es lo que ha sido la política de derechos humanos, lo que ha sido los juicios, lo que ha sido Memoria, Verdad y Justicia”.

Kicillof también introdujo un eje que resonó entre los manifestantes: “En Argentina hoy, después de todo lo que pasó, volvemos a tener presos políticos. Basta de persecución, Cristina es inocente, los compañeros y compañeras que luchan son perseguidos”.

En la vereda de enfrente, Sergio Massa marchó alejado de La Cámpora, junto a su esposa Malena Galmarini, en la columna del Frente Renovador. Su mensaje fue más acotado: “Presentes en las calles, acompañando una vez más la lucha por la memoria, la verdad y la justicia. Porque hay heridas que no se olvidan, y una historia que nos une en el compromiso con la democracia. Nunca más”.

Milei en Olivos y la “batalla cultural”

Mientras la Plaza de Mayo se colmaba, la Casa Rosada permaneció vacía. El presidente Javier Milei no participó de ninguna actividad oficial y se quedó en Olivos. Pero no estuvo inactivo.

A través de su cuenta de X, el mandatario se dedicó a responder críticas sobre la economía y, en medio de sus descargos, hizo una única referencia vinculada al 24 de marzo. Un detractor había destacado a Néstor Kirchner por ordenar, el 24 de marzo de 2004, descolgar los cuadros de los dictadores Videla y Bignone en la ex ESMA. Milei respondió: “Discrepo. El coraje es hacer lo correcto cuando aún la mayoría esté en contra. En la materia en cuestión, Alfonsín se ha destacado mucho más”.

El elogio al ex presidente radical contrastó con las duras críticas que Milei le había dedicado en el pasado. En octubre de 2024, lo había calificado como el “fracasado hiperinflacionario de Chascomús” y lo había acusado de haber sido “partidario de un golpe”. La ponderación del 24 de marzo parecía formar parte de la estrategia de “batalla cultural” que el oficialismo viene librando en torno a la interpretación del pasado.

Esa batalla tiene un antecedente concreto. A mediados de 2024, un grupo de diputados de La Libertad Avanza visitó en el penal de Ezeiza a represores condenados por delitos de lesa humanidad, entre ellos Alfredo Astiz. La difusión de una foto con los genocidas provocó fuertes cuestionamientos de la oposición y una interna en el bloque oficialista.

La mirada internacional

En medio de la polarización doméstica, la comunidad internacional envió un mensaje en sintonía con el consenso histórico. El embajador de la Unión Europea en Argentina, Erik Høeg, emitió un comunicado en el que la UE y sus Estados miembros rindieron homenaje a las víctimas de la dictadura y manifestaron una condena explícita a las violaciones de derechos humanos cometidas tras el 24 de marzo de 1976.

El mensaje destacó que la política argentina de Memoria, Verdad y Justicia se ha convertido en “un ejemplo internacional”. Y subrayó que los principios compartidos con la Argentina incluyen “la defensa de la democracia, los derechos humanos, el Estado de Derecho y una sociedad civil activa”.

El embajador Høeg señaló que, cinco décadas después del golpe, la Argentina demostró que se puede enfrentar el pasado “con coraje y construir una democracia sólida”.

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