Desde el inicio del conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán el 28 de febrero, el precio de la nafta súper en Jujuy acumuló un incremento del 30,5%, pasando de $1.577 a principios de año a $2.058 en la última semana de marzo. La brecha con Buenos Aires se profundizó hasta un 7% en algunas variedades, debido a los costos logísticos, la carga impositiva diferencial y la política de “paridad de exportación” que rige desde el gobierno nacional. En las calles, los transportistas advierten que el próximo aumento del boleto es inevitable y que el costo de vida en la provincia, ya afectado por la inflación del 6,2% en el primer bimestre, seguirá en ascenso.
El número que golpea el bolsillo jujeño
Cuando los conductores de Jujuy se acercaron a las estaciones de servicio el lunes 23 de marzo, se encontraron con una sorpresa que ya se ha vuelto recurrente: un nuevo aumento en los precios de los combustibles. En apenas dos semanas, desde el último incremento del 11 de marzo, la nafta súper en YPF saltó de $1.883 a $2.058 por litro, lo que representa un aumento de $175 en ese corto período.
La escalada desde el inicio del año es aún más elocuente. A principios de 2026, la nafta súper en Jujuy rondaba los $1.577. A finales de febrero, tras la actualización impositiva dispuesta por el Decreto 116/2026, el precio superó los $1.800. Hoy, con la nueva remarcación, el acumulado desde el inicio del conflicto en Medio Oriente (28 de febrero) alcanza el 30,5%.
Los precios vigentes en Jujuy al 24 de marzo son los siguientes:
| Combustible | Precio por litro | Aumento con respecto al 11/03 |
| Nafta Súper | $2.058 | +$175 (+9,3%) |
| Nafta Infinia (Premium) | $2.207 | +$182 (+9,0%) |
| Infinia Diesel | $2.375 | +$203 (+9,4%) |
La guerra en Medio Oriente y el barril a US$100
La causa inmediata de esta escalada es el conflicto bélico desatado el 28 de febrero con el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, en un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel. El impacto en el mercado energético fue inmediato y brutal: el barril de petróleo Brent superó los US$100, acumulando un salto de más del 40% desde el inicio de la crisis.
Pero el factor más crítico, según explica Pedro Cascales, presidente de la Cámara de Empresas Argentinas de Gas Licuado (Cegla), es el cierre del Estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente el 20% de la producción mundial de combustibles. “Lo que sucede ahora es algo que no había pasado nunca en la historia: el Estrecho de Ormuz se encuentra cerrado por el conflicto bélico”, advirtió Cascales en diálogo con El Tribuno de Jujuy.
Ese cuello de botella logístico genera una merma en la oferta global y, en consecuencia, una suba en los precios del petróleo, el gas y sus derivados. “Todo lo que tiene que ver con los combustibles son commodities y, como tales, cualquier impacto es global. La suba afecta a todo el mundo, en mayor o menor medida, más rápido o más lento”, explicó el especialista.
La paridad de exportación
Argentina, a diferencia de otros países de la región, no es ajena a esta dinámica global. Pero la velocidad del traslado a los precios internos responde a una decisión de política económica. Según especialistas del sector energético citados por distintos medios, el gobierno nacional aplica desde hace semanas el criterio de “paridad de exportación”, que alinea los valores locales con el mercado global.
El presidente del Instituto de Energía Argentina General Mosconi, Jorge Lapeña, señaló que el Estado argentino cuenta con herramientas para evitar que los precios locales repliquen automáticamente los valores internacionales, priorizando el abastecimiento interno. Sin embargo, la política implementada se orientó hacia la aplicación del concepto de paridad de exportación, que implica que el precio interno refleje la evolución del mercado internacional y la capacidad del país de obtener divisas por la exportación de hidrocarburos.
Desde YPF, su presidente Horacio Marín aseguró que la empresa intentará “amortiguar los aumentos” con una política de micropricing (microajustes graduales), aunque no confirmó hasta qué punto podrá hacerlo ni cómo reaccionarán las otras compañías del sector. En la práctica, el acumulado desde el inicio del conflicto ya supera el 9% a nivel nacional, según datos de la consultora EcoGo.
Por qué Jujuy paga más
El dato que enciende las alarmas en la provincia es la diferencia de precios con la Ciudad de Buenos Aires. Según el relevamiento de GlobalPetrolPrices, el litro de nafta en Argentina promedia los US$1,343, lo que ubica al país como el tercero más caro de Sudamérica, solo por detrás de Uruguay (US$1,899) y Perú (US$1,538) . Pero dentro del país, Jujuy se encuentra en el extremo superior de la escala.
Las razones son múltiples. En primer lugar, los costos logísticos: Jujuy se encuentra alejada de los principales centros de refinación y distribución del país, lo que encarece el flete. Como explicó Cascales, “en Argentina más del 90% del transporte de carga es por camión. En el norte eso se siente mucho más, porque todos los productos tienen un componente logístico muy alto”.
En segundo lugar, la carga impositiva. El Decreto 116/2026, publicado en el Boletín Oficial, dispuso un nuevo aumento de los impuestos a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC) que comenzó a regir en marzo. Para las naftas, la suba fue de $17,385 por litro en el ICL y de $1,065 por litro en el IDC. Para el gasoil, la suba fue de $14,884 por litro en el ICL y $1,696 por litro en el IDC.
Finalmente, la política de precios de las petroleras en cada región. Hugo Moisés, presidente de la Cámara de Combustibles de Jujuy, explicó a Somos Jujuy que las empresas productoras aplican actualmente un sistema de actualización de precios que permite evitar incrementos bruscos, pero que si el conflicto se sostiene en el tiempo, los ajustes se trasladarán al precio final de manera progresiva.
El impacto económico
La escalada de los combustibles no se queda en los surtidores. Se traslada a toda la economía, y en una provincia como Jujuy, con grandes distancias y dependencia del transporte por camión, el efecto es multiplicado.
El primer eslabón de la cadena es el transporte de pasajeros. En enero, el gobierno provincial ya había autorizado un aumento del 5% en el boleto de media distancia, justificado en “los aumentos del combustible que fueron muy importantes en este último tiempo” . Con la nueva escalada de marzo, los empresarios del sector ya anticipan que nuevos incrementos son inevitables.
El segundo eslabón es el transporte de cargas. “Si sube el costo del gas natural y del petróleo, la garrafa también va a subir. Y además tiene un costo logístico alto, así que el impacto llega por varios lados”, advirtió Cascales. El encarecimiento del flete repercute directamente en el precio de los alimentos y los productos de primera necesidad.
El tercer eslabón es la inflación. Según un análisis de GMA Capital, un aumento del 10% en el valor de los combustibles suma 0,37 puntos porcentuales adicionales al índice de precios al consumidor. En Jujuy, la inflación ya acumula un 6,2% en el primer bimestre (3,1% en enero y 3,1% en febrero), según datos oficiales de la Dirección Provincial de Estadísticas y Censos (DIPEC). El impacto de los combustibles en marzo podría elevar aún más esa cifra.
“Mientras los jujeños lo padecen, en la Cámara de Expendedores celebran”
El malestar social ya comenzó a expresarse en la voz de los referentes políticos de la provincia. El diputado provincial Santiago Jubert, presidente del bloque del Frente Jujuy Crece, fue el más duro en sus críticas. En declaraciones a Somos Jujuy, Jubert cuestionó la “escalada imparable” del precio de los combustibles y apuntó directamente contra el diputado nacional Alfredo Gonzáles de La Libertad Avanza.
“Lo peor de esta situación es que el diputado nacional Alfredo Gonzáles de La Libertad Avanza, quien dice representar los intereses de los jujeños en el Congreso, no se despega de su rol de presidente de la Cámara de Expendedores de Combustibles de Jujuy y se dedica a defender su negocio a costa del sufrimiento de la gente”, lamentó Jubert.
El legislador recordó que “durante los últimos meses se registró un incremento de casi 600% en el valor de los combustibles” y puntualizó que “esta política nacional perjudica enormemente al sistema del transporte, los precios de alimentos, las tarifas de servicios y el costo de vida”.
Jubert también vinculó los aumentos con la política impositiva nacional: “El nuevo aumento de naftas y gasoil es consecuencia del incremento del impuesto a los combustibles que la Nación recauda y que debería destinar al mantenimiento de las rutas, pero incumple con el propósito que dio origen a ese tributo”.
Desde la vereda oficialista, en cambio, la Cámara de Combustibles de Jujuy intentó bajar la tensión. Su presidente, Hugo Moisés, aseguró que “las petroleras van a aplicar aumentos graduales si fuesen necesarios y los van a ir trasladando al público de forma paulatina para no generar un gran impacto en la inflación”.




