La noche del viernes 27 y la madrugada del sábado 28 de marzo, las sirenas antiaéreas volvieron a sonar en el sur de Israel. Pero esta vez, el origen de la amenaza no era Irán ni Hezbolá, sino un actor que hasta ahora se había mantenido al margen del conflicto que comenzó el 28 de febrero: los hutíes de Yemen.
La milicia chií respaldada por Irán reivindicó el lanzamiento de una andanada de misiles balísticos contra “objetivos militares israelíes sensibles” en el sur del país. Fue su primera acción directa desde el inicio de la guerra, y su portavoz militar, Yahya Sarea, fue explícito: se trata de una “intervención militar directa en apoyo de la República Islámica de Irán y los frentes de resistencia en Líbano, Irak y Palestina”.
Horas después, el grupo lanzó una segunda andanada de misiles y drones contra el sur de Israel, esta vez en coordinación con Irán y Hezbolá. Mientras tanto, Estados Unidos e Israel continúan sus bombardeos sobre territorio iraní, y los hutíes advierten que sus “dedos están en el gatillo” si nuevos países se suman a la coalición contra Teherán.
El ataque que cambió el tablero
El sábado 28 de marzo, cuando el conflicto en Medio Oriente cumplía cuatro semanas, las Fuerzas Armadas de Yemen (el brazo militar de los hutíes) emitieron un comunicado que resonó en todas las capitales de la región. A través de su portavoz Yahya Sarea, la organización reivindicó el lanzamiento de una andanada de misiles balísticos contra “objetivos militares israelíes sensibles” en el sur de Israel.
En su declaración, transmitida por la cadena Al-Masirah TV, Sarea fue explícito sobre el significado del ataque. No se trataba de una acción aislada, sino de una “intervención militar directa” en el conflicto más amplio que enfrenta a Estados Unidos e Israel contra Irán y sus aliados regionales.
“La operación fue lanzada en apoyo de la República Islámica de Irán y los frentes de resistencia en Líbano, Irak y Palestina, en medio de la continua escalada militar regional y los ataques contra infraestructura”.
El portavoz también dejó claro que el grupo no se detendrá allí: “Las operaciones militares continuarán hasta que se alcancen los objetivos declarados y cese la agresión contra los frentes de resistencia”.
La respuesta israelí
El ataque hutí no pasó desapercibido para el sistema de defensa israelí. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron que sus sistemas de defensa aérea interceptaron con éxito el misil lanzado desde Yemen, y que las sirenas antiaéreas sonaron en grandes áreas del sur del país, enviando a miles de civiles a refugiarse.
Según la radiodifusora pública israelí KAN, se trató de la primera vez desde el inicio de la guerra que se identificaron lanzamientos desde Yemen hacia territorio israelí. No se reportaron víctimas ni daños materiales en la primera andanada.
Sin embargo, los hutíes no se detuvieron allí. En la misma jornada del sábado, el grupo reivindicó una segunda oleada de ataques utilizando misiles de crucero y drones, esta vez en coordinación con Irán y Hezbolá. Yahya Sarea confirmó en su cuenta de X que la operación había “logrado sus objetivos”.
El portavoz militar israelí, brigadier general Effie Defrin, declaró que las FDI estaban preparadas para un frente múltiple. “Hemos estado preparados para que los hutíes se unan a esto desde el principio”, afirmó. “Actuamos, no hablamos. Cualquiera que amenace a los civiles israelíes, lo atacaremos”.
El camino hacia la guerra
La entrada de los hutíes en el conflicto no fue un acto improvisado. En los días previos, la milicia había lanzado advertencias explícitas que los analistas regionales leyeron con atención.
El jueves 26 de marzo, el líder del grupo, Abdul-Malik al-Houthi, declaró en un discurso transmitido por Al-Masirah que sus fuerzas estaban “listas para tomar medidas militares” si los acontecimientos en el conflicto de Medio Oriente lo justificaban, al tiempo que reiteraba los fuertes vínculos con Irán.
La noche del viernes 27, la amenaza se hizo más concreta. Los hutíes emitieron un comunicado advirtiendo que sus “dedos están en el gatillo” si nuevas alianzas se sumaban a Estados Unidos e Israel contra Irán y “el eje de la resistencia”. También señalaron que cualquier uso del Mar Rojo para operaciones contra Teherán provocaría una respuesta inmediata.
“Los hutíes advirtieron que podrían intervenir militarmente si las tensiones regionales siguen escalando, especialmente si el Mar Rojo se utiliza para operaciones contra Irán”.
Estas advertencias se materializaron menos de 24 horas después con el lanzamiento de misiles contra Israel. Observadores locales citados por Xinhua señalaron que el ataque con misiles del sábado “parece marcar la entrada formal de los hutíes en el conflicto regional en expansión, tras semanas de amenazas de intervenir si la confrontación que involucra a Irán continuaba escalando”.
La justificación hutí
En todos sus comunicados, los hutíes fueron consistentes sobre los motivos de su intervención. Yahya Sarea enumeró una serie de agravios que, según el grupo, justifican su entrada en la guerra:
- La “continua escalada militar” de Estados Unidos e Israel contra Irán.
- El “ataque a infraestructura” en Irán, Líbano, Irak y los territorios palestinos.
- La “perpetración de crímenes y masacres” contra los hermanos en Líbano, Irán, Irak y Palestina.
El grupo también enfatizó que su operación se coordinó con Irán y Hezbolá, y que formaba parte de una respuesta más amplia del “eje de la resistencia”. “La operación coincidió con operaciones militares llevadas a cabo por Irán y Hezbolá en Líbano”, señaló Sarea en su primera declaración.
La retórica del grupo no dejó lugar a dudas sobre su alineamiento estratégico. La intervención hutí no es un gesto de solidaridad simbólica, sino una acción militar coordinada dentro de una estructura más amplia de alianzas que Teherán ha construido durante años en la región.
El contexto
El ataque hutí se produce cuando el conflicto en Medio Oriente cumple un mes. Todo comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque conjunto contra Irán que acabó con la vida del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí.
Desde entonces, la guerra se ha expandido por toda la región. Irán respondió con ataques con misiles y drones contra Israel, Jordania, Irak y los países del Golfo que albergan bases militares estadounidenses. Hezbolá, desde Líbano, ha lanzado cientos de proyectiles contra el norte de Israel, y las bajas en el frente norte ya superan el millar.
Ahora, los hutíes se suman al frente sur. El grupo controla la capital yemení, Saná, desde 2014, y posee un arsenal considerable de misiles balísticos y drones que ha desarrollado con apoyo iraní. Durante la guerra entre Israel y Hamas (2023-2025), los hutíes lanzaron decenas de ataques contra buques comerciales en el Mar Rojo, hundiendo dos y matando a cuatro marineros.
La diferencia es que ahora los hutíes apuntan directamente a territorio israelí, abriendo un nuevo frente en una guerra que ya tiene múltiples escenarios.
Las advertencias de Washington
La entrada de los hutíes en el conflicto no pasó desapercibida para la administración Trump. El portavoz militar israelí, brigadier general Effie Defrin, confirmó que las FDI estaban preparadas para un frente múltiple. “Hemos estado preparados para que los hutíes se unan a esto desde el principio”, declaró.
El gobierno de Estados Unidos ya había realizado ataques contra objetivos hutíes en 2024, durante la guerra en Gaza, aunque esa campaña se suspendió tras varias semanas. La pregunta ahora es si Washington reactivará sus operaciones militares en Yemen para disuadir nuevos ataques.
Mientras tanto, la comunidad internacional se prepara para un nuevo intento diplomático. Los ministros de Relaciones Exteriores de Arabia Saudita, Turquía y Egipto se reunirán en Islamabad el domingo 29 de marzo en un esfuerzo conjunto por poner fin a la guerra. Pakistán, que ha mantenido una intensa actividad diplomática entre Washington y Teherán, actuará como anfitrión.




