La recaudación de marzo alcanzó los $16 billones con un aumento nominal del 26,2%, pero en términos reales cayó un 4,5% por la inflación. Es la octava caída consecutiva, según el IARAF. Caputo admitió que la inflación de marzo superará el 3% por los combustibles y la educación.
La recaudación de marzo alcanzó los $16 billones con un aumento nominal del 26,2%, pero en términos reales cayó un 4,5% por la inflación. Es la octava caída consecutiva, según el IARAF. Caputo admitió que la inflación de marzo superará el 3% por los combustibles y la educación.

La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) informó este miércoles que la recaudación tributaria de marzo alcanzó los $16.017.028 millones, lo que representa un aumento interanual del 26,2%.

Sin embargo, en términos reales los ingresos del Estado cayeron un 4,5%, la octava caída consecutiva según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF). La brecha entre el crecimiento nominal y la caída real refleja una realidad que el ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció esta semana: la inflación de marzo podría superar el 3%, impulsada por el aumento de los combustibles (16,2% en el mes) tras la guerra en Medio Oriente, y por la suba estacional de la educación por el inicio de clases.

Mientras el gobierno celebra el superávit fiscal y la recomposición de precios relativos, los datos muestran que la presión tributaria sigue sin traducirse en mayor poder de compra para el Estado, y que la economía real continúa enfrentando una inflación que no termina de ceder.

Los números de marzo

El miércoles 1 de abril, ARCA difundió los datos de recaudación correspondientes a marzo, y el primer impacto fue positivo: los ingresos tributarios totalizaron $16.017.028 millones, con una variación interanual del 26,2%. En el acumulado del primer trimestre, la recaudación alcanzó los $50.640.483 millones, con una suba del 22,7% interanual.

Pero el dato que los analistas observan con mayor atención es otro: la recaudación en términos reales cayó un 4,5% interanual , según estimaciones de Nadin Argañaraz, presidente del IARAF . Es la octava caída consecutiva desde agosto de 2025, y confirma una tendencia que el propio ministro de Economía no puede ignorar.

El detalle por impuestos revela la estructura de la caída:

ImpuestoRecaudación (millones$)Variación nominalVariación real estimada
IVA neto$5.619.607+28,7%-2,6%
Ganancias$2.609.519+17,1%-11,3%
Seguridad Social$4.451.245+28,5%
Débitos y Créditos$1.304.386+38,4%+4% (aprox)
Combustibles$532.739+78,8%+17,3%
Derechos de Exportación$503.612-14,6%-35,3%
Derechos de Importación$501.096+16,5%-11,8%

Fuente: ARCA,

El caso del Impuesto a las Ganancias es elocuente: creció apenas 17,1% nominal, muy por debajo de la inflación esperada, lo que implicó una caída real del 11,3% . Desde ARCA explicaron que la baja se debió a que “no hubo ingreso de anticipos de Ganancias de sociedades con cierre de ejercicio diciembre (el más importante del año) ni anticipos de Ganancias de personas humanas”, a diferencia de marzo de 2025.

El IVA, el impuesto que más pesa en la estructura tributaria, creció 28,7% nominal, pero cayó 2,6% en términos reales. Dentro de él, el IVA Aduanero se desplomó un 19,2% interanual, afectado por la desaceleración de las importaciones y la alta base de comparación del año anterior.

Las retenciones fueron el único tributo con caída nominal (-14,6%), explicada por la baja de alícuotas a la soja, el trigo y el maíz dispuesta por el gobierno nacional. En términos reales, la caída alcanzó el 35,3%.

En el extremo opuesto, el Impuesto a los Combustibles fue el gran protagonista: creció un 78,8% nominal, lo que en términos reales representa un aumento del 17,3%. El dato no es casual: en marzo, la nafta súper acumuló una suba del 16,2% en la Ciudad de Buenos Aires, impulsada por el aumento del barril de petróleo tras la guerra en Medio Oriente.

¿Por qué cae la recaudación real cuando la nominal crece?

La respuesta está en una ecuación simple: recaudación real = recaudación nominal – inflación. Si la inflación supera el crecimiento nominal de los ingresos, el Estado pierde poder de compra.

En marzo, la recaudación nominal creció 26,2%, pero la inflación interanual se estima en torno al 31%. El resultado es una caída real del 4,5%.

El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció esta semana que “la inflación de marzo, producto de la nafta y la educación, va a dar más alta” que el 2,9% de febrero. Según las consultoras privadas, el IPC de marzo podría ubicarse entre el 3% y el 3,5%, con el impacto de los combustibles como principal factor.

El Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-Conicet) calculó que por cada 10% que suben las naftas, la inflación trepa medio punto solo por ese efecto. En marzo, con un aumento acumulado del 16,2%, el impacto fue de casi 0,8 puntos porcentuales.

El discurso oficial

El ministro Caputo salió esta semana a defender la gestión y a poner en perspectiva los datos. En su disertación en la Bolsa de Comercio de Rosario, el funcionario fue categórico:

“Por ahí en un mes tenemos un indicador que nos juegue en contra; por ahí la inflación de marzo, producto de la nafta y la educación, da más alta. Eso no nos va a desviar del rumbo, vamos a llegar a la meta”.

Caputo insistió en que “la realidad es heterogénea” y que “la oposición agarra un sector en particular que no le está yendo bien y lo extrapola a toda la economía”. Según el ministro, “12 de los 16 sectores que componen el producto están creciendo”, y el consumo privado, las exportaciones y la cosecha agrícola se ubicaron en niveles récord.

Sobre el trade-off entre inflación y recesión que señalan los economistas, Caputo fue lapidario: “Tenemos que terminar de comernos el cuento de que para ser competitivos hay que devaluar”. Y reafirmó su convicción: “Argentina va a seguir creciendo y la inflación va a seguir bajando”.

El ministro también reconoció que no puede eliminar las retenciones en el corto plazo por el estado de las cuentas públicas, pero prometió que en algún momento el gobierno lo hará. “A mí me encantaría bajar las retenciones a cero mañana, pero no puedo hacerlo. Porque si bien estoy seguro de que en el mediano plazo va a redundar en algo mejor para el país, en el cortísimo plazo me va a generar déficit fiscal”, afirmó.

El impacto económico

La caída real de la recaudación tiene implicaciones directas para las cuentas públicas. El gobierno de Javier Milei se jacta de haber alcanzado el superávit fiscal por segundo año consecutivo, pero ese superávit se logra en un contexto de ingresos reales en descenso y de ajuste del gasto público.

El problema es que 2026 es un año de vencimientos de deuda. El Tesoro enfrenta pagos por más de US$ 8.000 millones, y la recaudación real en baja limita la capacidad de generar ahorro en pesos para hacer frente a esas obligaciones.

El economista Antonio Aracre, exasesor presidencial, intentó poner un matiz positivo: “Si comparamos el aumento de la recaudación del impuesto al cheque de marzo 2026 con la inflación i.a. nos da un crecimiento de actividad del 4%, muy consistente con el aumento del PBI en 2025”. Sin embargo, el dato del cheque, que creció 38,4% nominal, está muy por encima de la inflación esperada, lo que sugiere que la actividad podría estar mostrando algún signo de recuperación, aunque heterogénea.

El presidente del IARAF, Nadin Argañaraz, fue más cauto. “La recaudación tributaria nacional total habría descendido un 4,5% real interanual durante marzo de 2026. Al excluir la recaudación por tributos vinculados al comercio exterior, habría caído el 3,0%”, señaló.

El impacto social

Detrás de los números fríos de la recaudación hay una realidad social que se vuelve cada vez más áspera. La inflación, que el gobierno había logrado bajar a niveles de 2,2% en noviembre de 2025, volvió a acelerarse desde diciembre y se mantiene por encima del 2,9% desde hace tres meses.

El rubro de los alimentos y bebidas sigue siendo el principal factor de presión. Según la consultora LCG, en la segunda semana de marzo los alimentos subieron 1,1% semanal, con las carnes y los lácteos explicando el 75% de la inflación semanal. El acumulado de las últimas cuatro semanas en alimentos alcanzó el 3,7%.

El impacto en el bolsillo de las familias es directo. Un informe de la consultora Econviews reveló que los fiambres subieron un 5,8% en promedio durante marzo, mientras que las carnes acumulan aumentos superiores al 3% en el mes.

El presidente Javier Milei había anticipado que la desaceleración comenzaría después del primer trimestre, y que en julio-agosto el indicador comenzaría con un cero. Pero las consultoras privadas no son tan optimistas: JP Morgan advirtió que “los precios de la educación superior asociados al inicio del curso escolar, junto con los nuevos ajustes de precios regulados para la electricidad, el agua y los combustibles, sugieren que el IPC general también se situará cerca del 3% mensual en marzo”.

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