El Banco Asiático de Desarrollo alerta sobre un fuerte impacto económico en Asia si se prolonga la crisis energética. El crecimiento podría caer hasta 1,3 puntos y la inflación subir más de 3 puntos. La región enfrenta un delicado equilibrio entre desaceleración y presión inflacionaria.
El Banco Asiático de Desarrollo alerta sobre un fuerte impacto económico en Asia si se prolonga la crisis energética. El crecimiento podría caer hasta 1,3 puntos y la inflación subir más de 3 puntos. La región enfrenta un delicado equilibrio entre desaceleración y presión inflacionaria.

El jueves 26 de marzo, el Banco Asiático de Desarrollo (ADB) publicó un informe que no deja lugar a dudas sobre el impacto económico que el conflicto en Medio Oriente tendrá sobre la región más dinámica del planeta. Si las interrupciones en los mercados energéticos se prolongan por más de un año, el crecimiento de los países en desarrollo de Asia y el Pacífico podría reducirse hasta 1,3 puntos porcentuales entre 2026 y 2027, mientras que la inflación podría aumentar hasta 3,2 puntos porcentuales.

El economista jefe del ADB, Albert Park, advirtió que “las economías de Asia y el Pacífico en desarrollo podrían verse obligadas a navegar un difícil equilibrio entre un crecimiento más débil y una inflación más alta”. En respuesta, la entidad con sede en Manila anunció un paquete de asistencia financiera que incluye desembolsos rápidos y financiamiento para el comercio de petróleo, en un intento por contener los efectos de una crisis que amenaza con desestabilizar a una región que importa el 80% del petróleo que transita por el Estrecho de Ormuz.

La publicación del ADB

El jueves 26 de marzo, el Banco Asiático de Desarrollo (ADB) publicó un análisis de coyuntura que rápidamente se convirtió en la principal referencia para evaluar el impacto económico del conflicto en Medio Oriente sobre la región Asia-Pacífico. El informe, elaborado por el equipo de investigación del banco multilateral, presenta tres escenarios posibles según la duración de las interrupciones en los mercados energéticos.

El diagnóstico central es lapidario: si las disrupciones en el suministro de energía se prolongan por más de un año, el crecimiento de los países en desarrollo de Asia y el Pacífico podría reducirse hasta 1,3 puntos porcentuales entre 2026 y 2027, mientras que la inflación podría aumentar hasta 3,2 puntos porcentuales.

Los tres escenarios planteados por el ADB reflejan la alta incertidumbre que rodea la evolución del conflicto:

EscenarioDuración del conflictoPrecio del petróleo (Brent)Impacto económico
Escenario 11-2 mesesUS$ 72 por barril promedio 2026Efectos limitados; las presiones de precios se alivian rápidamente
    
Escenario 2Interrupciones moderadas prolongadasUS$ 85-100 por barrilDaños significativos pero contenidos
Escenario 3Tensiones severas durante 1 añoPico superior a US$ 155 en segundo trimestre de 2026Caída del crecimiento de hasta 1,3 pp; inflación +3,2 pp

El ADB advierte que el escenario más grave no es descartable, especialmente considerando que aproximadamente el 20% del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado (GNL) transita por el Estrecho de Ormuz, actualmente bloqueado por las hostilidades.

Los canales de transmisión

El informe del ADB identifica cuatro canales principales a través de los cuales el conflicto impacta en las economías asiáticas:

1. Precios más altos de la energía. Asia es la región del mundo más dependiente de las importaciones energéticas. El encarecimiento del petróleo y el gas se traslada directamente a los costos de producción, el transporte y la electricidad.

2. Disrupciones en las cadenas de suministro y el comercio. El conflicto afecta las rutas marítimas y aéreas que conectan Asia con Europa. “Las interrupciones en las rutas de envío ya han aumentado los costos y los plazos de entrega”, señala el informe. Los riesgos de suministro se extienden más allá de la energía a insumos industriales clave como petroquímicos y fertilizantes, con graves implicaciones para la agricultura y la producción de alimentos.

3. Condiciones financieras más restrictivas. La incertidumbre geopolítica está generando una fuga de capitales hacia activos refugio como el dólar estadounidense, lo que presiona las monedas regionales y encarece el financiamiento externo.

4. Impacto en el turismo y las remesas. Las economías que dependen del turismo o de las remesas desde el Golfo enfrentan vulnerabilidades adicionales. “La actividad económica más débil en las economías del Golfo afectadas por el conflicto podría reducir la demanda laboral y los ingresos de los trabajadores migrantes, lo que llevaría a menores remesas”, explica el banco.

Los más afectados

El impacto no será homogéneo en la región. El ADB advierte que los efectos adversos sobre el crecimiento serán más severos para las economías en desarrollo del Sudeste Asiático y el Pacífico, mientras que el aumento de la inflación será más pronunciado en las economías del Sur de Asia.

Según el análisis, bajo un escenario de tensiones prolongadas:

SubregiónImpacto estimado
Sudeste Asiático en desarrolloPérdida de crecimiento acumulada de hasta 2,3 puntos porcentuales
PacíficoPérdida de crecimiento acumulada de hasta 2,2 puntos porcentuales
Asia del SurAumento inflacionario más pronunciado de toda la región

Filipinas, Tailandia y Vietnam se encuentran entre las economías más expuestas del Sudeste Asiático debido a su alta dependencia energética importada y su vulnerabilidad a las disrupciones del comercio marítimo. India, por su parte, enfrenta el riesgo de un fuerte repunte inflacionario que podría complicar la gestión macroeconómica.

Un dato relevante es que los exportadores de hidrocarburos de Asia Central podrían ver un ligero aumento del crecimiento de 0,2 puntos porcentuales al beneficiarse de los precios más altos de la energía. Esta asimetría subraya una vez más la heterogeneidad estructural de la región.

La paradoja de la dependencia

El informe del ADB pone el foco en una vulnerabilidad estructural que atraviesa a toda la región: la concentración de las fuentes de suministro energético. “La exposición de Asia al conflicto se ve subrayada aún más por la concentración de las fuentes de importación”, señala el documento.

El Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo y el GNL que se comercializa en el mundo, es el principal cuello de botella. La región Asia-Pacífico es la mayor importadora de energía del planeta, y una parte sustancial de ese suministro depende de la estabilidad del Golfo Pérsico.

El ADB también señala una debilidad institucional que limita la capacidad de respuesta de la región: “La respuesta colectiva de la región es fragmentada porque los principales consumidores como la República Popular China y la India no forman parte del marco de la Agencia Internacional de Energía”. Esto limita la efectividad de los esfuerzos coordinados para liberar reservas estratégicas de petróleo.

La respuesta del ADB

Ante este panorama, el ADB anunció el martes 24 de marzo un paquete de asistencia financiera para ayudar a sus países miembros en desarrollo a mitigar los impactos económicos del conflicto. El presidente del banco, Masato Kanda, fue explícito en el comunicado:

“ADB brindará asistencia rápida, flexible y escalable para ayudar a los países a manejar las presiones inmediatas y fortalecer la resiliencia a largo plazo, notablemente apoyo presupuestario de rápido desembolso y financiamiento para el comercio y las cadenas de suministro para asegurar la importación de bienes esenciales, ahora incluyendo petróleo”.

La intervención del ADB tiene dos componentes principales:

ComponenteDescripción
Apoyo presupuestario de rápido desembolsoUtilización del Mecanismo de Apoyo Contracíclico (Countercyclical Support Facility) para ayudar a los gobiernos a estabilizar sus economías y mitigar el impacto de los shocks en la vida y los medios de subsistencia de los más vulnerables
Financiamiento para el comercio y las cadenas de suministroA través del Programa de Financiamiento del Comercio y las Cadenas de Suministro (TSCFP), el banco apoyará al sector privado para asegurar que las importaciones críticas, incluyendo energía y alimentos, continúen fluyendo. De manera excepcional, se reactivará el apoyo para las importaciones de petróleo durante este período limitado

El banco ya ha comenzado conversaciones con los países miembros más afectados sobre el posible apoyo inmediato y continuará trabajando estrechamente con gobiernos, socios de desarrollo y el sector privado para garantizar respuestas coordinadas y efectivas.

Las recomendaciones de política

Además de anunciar su propio paquete de asistencia, el ADB emitió una serie de recomendaciones para los gobiernos de la región. El economista jefe Albert Park fue claro: “Los gobiernos deben centrarse en contener el estrés del mercado y proteger a los más vulnerables, mientras adoptan políticas para mejorar la resiliencia a largo plazo”.

Las recomendaciones clave del informe son:

1. En materia de precios: las políticas deben centrarse en la estabilización en lugar de la supresión de las señales de precios. Permitir que los precios más altos de la energía se trasladen, al menos en parte, puede fomentar la conservación de energía, el cambio de combustible y la inversión en fuentes alternativas. Los controles generalizados de precios o subsidios generalizados corren el riesgo de distorsionar los incentivos, retrasar el ajuste y asignar mal los recursos.

2. En materia fiscal: el apoyo fiscal debe ser dirigido y con plazo definido, dando prioridad a los hogares vulnerables y a las industrias más afectadas. Las medidas bien dirigidas pueden amortiguar el impacto social de los precios más altos mientras contienen los costos fiscales y preservan los incentivos para ajustarse al shock.

3. En materia monetaria: los bancos centrales deben centrarse en limitar la volatilidad excesiva del mercado mientras vigilan de cerca las expectativas de inflación. “Endurecer la política demasiado agresivamente corre el riesgo de amplificar los vientos en contra del crecimiento y exacerbar la volatilidad financiera”, advierte el informe. La prioridad debe ser proporcionar apoyo de liquidez específico para preservar el funcionamiento ordenado del mercado.

4. En materia de demanda: los gobiernos deben reducir la demanda de energía cuando sea factible. Las medidas prácticas incluyen mandatos de temperatura para limitar el uso del aire acondicionado, cortes de iluminación no esencial, campañas de ahorro de electricidad en horas pico y esquemas de trabajo desde casa o horarios escalonados. Incentivar el uso del transporte público y los días sin automóvil en áreas urbanas también puede ayudar a reducir el consumo de combustible.

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