Europa activa un plan de emergencia por la crisis energética. El gas se duplicó tras el bloqueo del Estrecho de Ormuz. Buscan bajar costos y acelerar la transición energética.
Europa activa un plan de emergencia por la crisis energética. El gas se duplicó tras el bloqueo del Estrecho de Ormuz. Buscan bajar costos y acelerar la transición energética.

La guerra en Medio Oriente, que ya lleva cuatro semanas, ha dejado una huella imborrable en los mercados energéticos europeos. El gas natural se duplicó desde el 28 de febrero, mientras el barril de Brent superó los US$ 100 en medio del bloqueo del Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo y GNL mundial.

Ante este escenario, la Unión Europea activó un paquete de medidas de emergencia que combina alivios inmediatos con apuestas estructurales. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció tras la cumbre de líderes del 19 de marzo una batería de acciones: reducción de impuestos a la electricidad (en algunos países hasta 15 veces más altos que los del gas), flexibilización de las ayudas estatales, revisión del mercado de carbono y un “acelerador de inversiones” dotado con 30.000 millones de euros para financiar la transición energética en los países más vulnerables.

El objetivo declarado es doble: amortiguar el golpe inmediato en la factura de los ciudadanos y acelerar la desconexión definitiva de los combustibles fósiles importados.

La tormenta perfecta

Cuando los misiles comenzaron a caer sobre las instalaciones energéticas de Qatar y Arabia Saudita en la segunda semana de marzo, el Viejo Continente sintió el impacto en sus terminales de gas natural licuado (GNL) y en los precios de la electricidad. La dependencia europea de las importaciones energéticas, que no logró revertirse del todo tras la crisis de 2022, volvió a exponer la vulnerabilidad estructural de la región.

Según datos de la Comisión Europea citados por von der Leyen, desde el inicio del conflicto “Europa ya ha gastado 6.000 millones de euros adicionales en importaciones de combustibles fósiles”. El precio del gas natural europeo se duplicó respecto al día anterior al inicio de la guerra (28 de febrero), y el crudo Brent superó los US$ 100 por barril, con picos que rozaron los US$ 120 en los primeros días de marzo.

El Estrecho de Ormuz, bloqueado por las hostilidades, es el epicentro de la crisis. Normalmente, por ese paso transita el 20% del petróleo y el gas natural licuado que se comercializa en el mundo. Su cierre efectivo no solo encareció los envíos, sino que generó una incertidumbre que los mercados energéticos no habían vivido desde la invasión rusa de Ucrania.

La propuesta en detalle

En su carta a los líderes europeos previa a la cumbre del 19 de marzo, von der Leyen identificó los “cuatro factores que determinan los precios de la electricidad”: el costo de la energía, las tarifas de red, los impuestos y los precios del carbono. Sobre cada uno de ellos, la Comisión Europea propuso medidas concretas.

1. Impuestos a la electricidad: corregir una distorsión histórica

El anuncio más resonante de von der Leyen fue la promesa de reducir los impuestos a la electricidad. “En algunos casos, la electricidad tributa mucho más que el gas, hasta quince veces más. Esto no puede seguir así. Propondremos reducir los tipos impositivos de la electricidad y garantizar que tribute menos que los combustibles fósiles”, declaró en rueda de prensa.

La medida apunta a corregir una anomalía fiscal que, en el contexto actual, resulta insostenible: mientras los precios del gas se disparan, la electricidad (que en Europa proviene cada vez más de fuentes renovables) sigue soportando una carga tributaria que desincentiva su consumo. La Comisión presentará una propuesta legislativa en los próximos meses para homogeneizar a la baja estos gravámenes.

2. Ayudas estatales: más flexibilidad para los países miembros

El segundo pilar del paquete es la flexibilización de las normas sobre ayudas estatales. Los Estados miembros ya pueden utilizar el marco existente (CISAF) para compensar a los sectores más afectados por el aumento de los costos energéticos, pero la Comisión planea ir más allá.

“Los Estados miembros ya pueden hacer uso de las medidas de ayuda estatal para compensar los aumentos de costos de las fuentes de energía, y flexibilizaremos aún más las ayudas estatales a tal efecto”, confirmó von der Leyen . Esta flexibilización permitirá a los gobiernos nacionales implementar subsidios directos, reducciones de tarifas de red y, en casos extremos, topes a los precios de la electricidad generada con gas.

3. Redes eléctricas: eficiencia y reducción de cargos

Las tarifas de red representan, en promedio, el 18% del precio final de la electricidad en la UE. La Comisión preparará una propuesta legislativa para mejorar la productividad de la infraestructura de red y permitir que los países reduzcan los cargos de red para las industrias de uso intensivo de energía.

4. El mercado de carbono: ajustes para contener la volatilidad

El cuarto factor es el precio del carbono, que en los últimos años se convirtió en un componente relevante de la factura eléctrica. Von der Leyen anunció una batería de medidas sobre el Sistema de Comercio de Emisiones (ETS):

  • Actualización de los criterios de referencia para la asignación gratuita de derechos de emisión, teniendo en cuenta las preocupaciones de la industria.
  • Aumento de la capacidad de la Reserva de Estabilidad del Mercado para reducir la volatilidad de los precios.
  • Revisión del ETS para definir una “trayectoria más realista” para las asignaciones gratuitas más allá de 2034.
  • Creación de un “acelerador de inversiones ETS” con un presupuesto de 30.000 millones de euros, financiado con 400 millones de derechos de emisión, para apoyar proyectos de descarbonización, con especial foco en los países de menores ingresos.

El largo plazo

El paquete de emergencia no es solo una respuesta coyuntural. Von der Leyen enfatizó que el objetivo final es acelerar la transición hacia fuentes de energía limpias y locales para romper definitivamente con la dependencia de los combustibles fósiles importados.

El “acelerador de inversiones ETS” dotado con 30.000 millones de euros es la pieza central de esa estrategia. Financiado con los ingresos del sistema de comercio de emisiones, este instrumento está diseñado para apoyar proyectos de descarbonización en los Estados miembros más vulnerables, garantizando que la transición energética no profundice las desigualdades regionales.

La presidenta de la Comisión también destacó el papel de los contratos de compra de energía a largo plazo (PPA) y los contratos por diferencia (CfD) como herramientas para desacoplar los precios industriales de la volatilidad del mercado mayorista. Y llamó a evitar el cierre prematuro de plantas que pueden seguir proporcionando electricidad confiable y de bajas emisiones, como las nucleares existentes.

El debate interno

A pesar de la aparente unidad en las conclusiones de la cumbre, el paquete de medidas expone las fracturas internas de la UE. La flexibilización de las ayudas estatales y las rebajas fiscales, en particular, podrían “profundizar las divisiones entre países ricos y pobres, muchos de ellos con presupuestos ya ajustados en un momento en que también necesitan gastar más en defensa”.

El sistema de comercio de emisiones también es motivo de controversia. Diez líderes europeos han exigido cambios profundos, incluidos más permisos de CO2 gratuitos para la industria. En cambio, países como España y Países Bajos se oponen a debilitar un sistema que, desde su creación en 2005, ha reducido las emisiones en un 50% en los sectores cubiertos.

El comisario de Energía, Dan Jørgensen, en una comparecencia posterior al Consejo de Energía, celebró los avances en el paquete de redes eléctricas, pero reconoció que “el documento debe adoptarse rápidamente”, dada “su importancia fundamental para reducir los precios de la energía, promover una mayor convergencia de precios entre los Estados miembros y reducir la volatilidad de los precios”.

El alivio para los consumidores

El paquete de medidas llega en un momento crítico para los hogares europeos. Según datos de la Comisión citados por el comisario Jørgensen, “casi uno de cada diez europeos enfrenta dificultades para calentar su hogar” y “más de 30 millones de personas tienen problemas para pagar sus facturas de electricidad a tiempo”.

La organización europea de consumidores BEUC, si bien celebró la iniciativa, lamentó que la Comisión no haya sido “más enérgica a la hora de instar a los países a revisar los impuestos de las facturas de los consumidores mediante una Recomendación”. Según BEUC, una reducción de los impuestos podría suponer un ahorro de alrededor del 14% en la factura energética.

Agustín Reyna, director general de BEUC, declaró: “Los consumidores aún guardan amargos recuerdos de la última crisis energética, cuando los precios se dispararon y muchos tuvieron dificultades para hacer valer sus derechos. Este paquete era muy necesario y llega en un momento oportuno, con la incertidumbre en Oriente Medio que podría abrir la puerta a otra crisis energética”.

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