La tregua de Trump con Irán hizo caer el petróleo tras una fuerte suba previa. El alivio en mercados fue inmediato, pero parcial. El riesgo geopolítico sigue condicionando la economía global.
La tregua de Trump con Irán hizo caer el petróleo tras una fuerte suba previa. El alivio en mercados fue inmediato, pero parcial. El riesgo geopolítico sigue condicionando la economía global.

La decisión de Donald Trump de suspender por cinco días los ataques contra Irán generó un alivio inmediato en los mercados globales. El principal canal de transmisión fue el precio del petróleo, que venía de registrar una de las subas más abruptas de los últimos años desde el inicio del conflicto.

El petróleo como eje del impacto económico

El mercado energético fue el primero en reaccionar. Tras el anuncio de la tregua, el barril de Brent cayó con fuerza hasta la zona de los 99–100 dólares, registrando bajas intradiarias de hasta el 10–11%. En paralelo, el WTI descendió hacia los 88–90 dólares por barril.

Sin embargo, la corrección no fue completa. Horas después se observó un rebote parcial y el Brent volvió a ubicarse en torno a los 101–102 dólares. Este movimiento deja una señal clara: el mercado ajusta expectativas ante una menor probabilidad de escalada inmediata, pero sigue incorporando un riesgo geopolítico elevado.

La evolución del precio

Para dimensionar el impacto, es clave observar la trayectoria del petróleo desde el inicio del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel.

  • A comienzos de 2026, antes de la escalada, el Brent se ubicaba en un rango de relativa estabilidad, entre 60 y 70 dólares por barril. Ese nivel reflejaba un mercado sin tensiones geopolíticas significativas.
  • El escenario cambió a fines de febrero. Tras los primeros ataques, el precio subió rápidamente a la zona de 80–90 dólares, incorporando una prima de riesgo asociada al conflicto.
  • La escalada posterior marcó un quiebre más profundo. Con ataques a infraestructura y creciente tensión regional, el Brent superó los 100 dólares y acumuló subas de hasta el 40–50%. En ese punto, el mercado comenzó a descontar posibles interrupciones en la oferta.
  • El momento de mayor tensión llegó con la amenaza sobre el Estrecho de Ormuz. En esos días, el petróleo alcanzó picos de 119–120 dólares por barril, máximos desde 2022, reflejando un escenario de riesgo sistémico global.
  • Previo al anuncio de la tregua, el precio se había estabilizado en niveles elevados, en torno a los 110–112 dólares, en un contexto donde el ultimátum de Donald Trump reforzaba la expectativa de un ataque inminente.

La tregua introduce una corrección, pero no una normalización. El petróleo retrocede hacia los 100 dólares, aunque permanece muy por encima de los niveles previos al conflicto.

Impacto económico global

El movimiento del petróleo tuvo efectos inmediatos sobre la economía mundial. La suba previa del crudo había comenzado a trasladarse a precios, generando presión inflacionaria global, especialmente en energía, transporte y alimentos.

  • La tregua, en ese contexto, actúa como un factor de alivio parcial. La baja del petróleo reduce las expectativas de inflación y mejora las condiciones para la actividad económica.
  • En los mercados financieros, la reacción fue consistente: suba de bolsas, caída de activos refugio y mejora en las expectativas. La menor aversión al riesgo refleja que los inversores interpretaron la pausa como una reducción en la probabilidad de una guerra a gran escala.

Al mismo tiempo, las empresas energéticas, comienzan a ajustar sus valuaciones, aunque siguen beneficiadas por precios históricamente altos.

El rol del Estrecho de Ormuz

El trasfondo del shock es estructural. El Estrecho de Ormuz, punto clave del conflicto, concentra cerca del 20% del flujo mundial de petróleo.

Su bloqueo parcial fue el principal factor detrás de la suba del crudo. En términos económicos, funciona como un canal directo entre la geopolítica y la economía global: cualquier alteración en ese punto se traduce de forma casi inmediata en precios.

Desde la Economía Política

La secuencia reciente permite leer con claridad la relación entre conflicto y precios:

El estallido de la guerra llevó el petróleo de 60–70 dólares a casi 120. La amenaza militar consolidó esos niveles elevados. Y la tregua, finalmente, generó una corrección hacia los 100 dólares, pero sin eliminar el riesgo.

Esto confirma que el precio del petróleo no responde únicamente a oferta y demanda, sino también a correlaciones de poder, conflictos y disputas geopolíticas.

La tregua anunciada por Donald Trump generó un alivio inmediato en los mercados y una corrección en el precio del petróleo, que había alcanzado niveles cercanos a los 120 dólares durante el pico del conflicto.

Sin embargo, el crudo continúa cotizando en torno a los 100 dólares, muy por encima de los valores previos a la guerra. En ese escenario, la señal es clara: la tregua no devuelve estabilidad, sino que reduce temporalmente la tensión en un mercado que sigue condicionado por la geopolítica.

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