El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Torcuato Di Tella cayó por cuarto mes consecutivo en marzo de 2026, alcanzando los 2,30 puntos, su nivel más bajo desde el inicio del mandato de Javier Milei. El informe revela una radiografía precisa de la fragilidad del respaldo oficial: cuatro de los cinco subíndices que componen el ICG cayeron.
Qué es el ICG y qué mide realmente
El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que elabora la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella no es un simple sondeo de imagen presidencial. Se trata de una medición mensual sostenida de manera ininterrumpida desde 2001 que, en los círculos políticos, es considerada un buen predictor del humor social por su capacidad para anticipar alzas y bajas en la percepción ciudadana.
El índice se construye a partir de cinco dimensiones:
| Subíndice | Mide |
| Honestidad | Percepción sobre la honestidad de los funcionarios |
| Capacidad | Capacidad del gobierno para resolver los problemas del país |
| Eficiencia | Eficiencia en la administración del gasto público |
| Evaluación general | Valoración global del desempeño gubernamental |
| Interés general | Preocupación del gobierno por el bien común |
La escala va de 0 a 5, y la medición de marzo se realizó entre el 4 y el 13 de marzo por Poliarquía Consultores, sobre una muestra de 1.000 personas en 37 localidades de todo el país, con un margen de error de ±0,07 puntos .
Desde una perspectiva de economía política, el ICG es relevante porque permite leer la legitimidad de un gobierno en contextos de ajuste o transformación estructural. No es solo aprobación política: es un indicador sintético de la relación entre sociedad y poder, especialmente sensible a variables económicas como la inflación, los ingresos reales y las expectativas.
El dato de marzo
La última medición, publicada el 24 de marzo, muestra un nivel de 2,30 puntos, con una caída del 3,5% respecto a febrero y del 4,9% en términos interanuales. Este es el cuarto mes consecutivo de descensos: la confianza viene cayendo desde diciembre de 2025 (-0,1%), seguido por enero (-2,8%), febrero (-0,6%) y marzo (-3,5%), lo que implica una contracción acumulada del 6,5% desde diciembre pasado.
El promedio de la administración Milei desciende así a 2,43 puntos, ubicándose en una posición intermedia entre el tramo inicial de Mauricio Macri (2,55) y el de Alberto Fernández (1,99).
Sin embargo, el dato más relevante para la comparación histórica es que, por primera vez desde noviembre de 2025, el ICG de Milei quedó por debajo del que mostraba Macri en marzo de 2018 (2,32; -0,9%). Esto es particularmente significativo porque el expresidente radical había atravesado en ese momento el inicio del conflicto con el campo, la devaluación y la posterior negociación del acuerdo con el FMI.
La comparación con la gestión Fernández, en cambio, sigue siendo favorable: el ICG de marzo es un 52,6% superior al del mismo mes de 2022 (1,51).
La desagregación
El deterioro del índice no es uniforme, pero casi: cuatro de los cinco subíndices exhibieron retrocesos.
| Subíndice | Valor marzo | Variación mensual |
| Honestidad | 2,73 | -1,1% |
| Capacidad | 2,55 | -5,6% |
| Eficiencia | 2,38 | +3,9% |
| Evaluación general | 1,98 | -9,2% |
| Interés general | 1,87 | -6,0% |
El informe destaca que “la Honestidad se mantiene como el valor más elevado entre los componentes, pero la mayoría muestra retrocesos”, mientras que “la Eficiencia es la única que mejora, pese a la tendencia dominante”.
Los dos subíndices que concentran las caídas más pronunciadas: Evaluación general (-9,2%) e Interés general (-6,0%), son precisamente los que miden la valoración global del gobierno y su compromiso con el bien común. Esto sugiere que el desgaste no es sectorial, sino que alcanza al núcleo de la percepción ciudadana sobre la gestión.
Las grietas sociodemográficas
El informe de la Di Tella revela fracturas profundas en la base de apoyo del gobierno.
- Brecha de género que se amplía
Mientras los hombres presentan 2,60 puntos (-0,8%), las mujeres registran un marcado descenso hasta 1,93 puntos (-8,5%), ampliando la diferencia a 0,67 puntos en favor del segmento masculino. Esta es la brecha más amplia desde el inicio de la gestión.
- Los jóvenes dejan de ser el bastión
El dato más significativo del informe es el desplome en el segmento de 18 a 29 años. La confianza cayó allí un 25,8% en un solo mes, ubicándose en 2,22 puntos. Por primera vez desde el inicio del gobierno de Milei, los jóvenes dejan de ser el grupo con mayor nivel de confianza. El liderazgo pasa al segmento de 30 a 49 años (2,33 puntos; +9,4%), seguido por los mayores de 50 años (2,29; -7,3%).
La explicación estructural de este fenómeno aparece en los datos de desempleo. Según el INDEC, la desocupación juvenil trepó en el último trimestre de 2025 al 16,2% entre varones de 14 a 29 años y al 16,8% entre mujeres de la misma edad. Un aumento de más de tres puntos en un año que golpea directamente a la base social que había sostenido con mayor fuerza al oficialismo.
- Territorios
El análisis territorial ubica al interior del país como el área con mayor confianza (2,52 puntos; -3,1%). En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), los residentes de la Ciudad Autónoma marcan 2,12 puntos (+1,0%), superando a los del Gran Buenos Aires, donde se da la caída más pronunciada (1,92 puntos; -5,9%).
Nuevamente, el desempleo explica la brecha: el Gran Buenos Aires registró picos del 9,5% en el Conurbano, la región más afectada por el deterioro del mercado laboral.
- Nivel educativo
El ICG es más alto entre quienes alcanzaron educación terciaria o universitaria (2,40; -0,4%), seguido de quienes completaron la secundaria (2,26; -11,7%). El sector con instrucción primaria es el único que muestra un crecimiento (1,67; +7,1%), aunque parte de un nivel muy bajo.
Esta inversión de la pirámide educativa es un fenómeno nuevo: los sectores de menores ingresos y menor educación formal, que fueron los más golpeados por el ajuste inicial, hoy muestran una leve mejora en la confianza, mientras que los sectores medios se desmoronan.
- Confianza y expectativas económicas: una brecha que no cede
El estudio confirma una brecha significativa según la percepción sobre el futuro económico. Quienes creen que la situación mejorará dentro de un año registran 4,18 puntos (-2,8%), en contraste con los que esperan que todo siga igual (2,88; +7,1%) o empeore (0,50 puntos; +16,3%).
“La diferencia entre optimistas y pesimistas se mantiene en niveles muy altos”, subraya el relevamiento. Eso significa que la confianza está polarizada: quienes ya están convencidos de que el modelo funciona siguen siendo optimistas, pero quienes perciben deterioro tienen un nivel de confianza casi nulo. No hay zona gris.
El contexto
La caída de la confianza no es un fenómeno aislado. Se inscribe en un contexto económico que acumula señales de alerta:
- Estanflación: El crecimiento económico es heterogéneo y débil. El ministro de Economía, Luis Caputo, evalúa una posible baja de la tasa de interés para reactivar una economía que muestra signos claros de estancamiento. La combinación de inflación persistente (por encima del 3% mensual) y actividad que no despega configura un escenario de estanflación.
- Mora récord: El aumento de la mora en los préstamos bancarios creció de modo significativo y en enero superó el 10% , el mayor nivel en 20 años . Las expensas impagas alcanzan el 19% en CABA y el AMBA, reflejando el deterioro del ingreso real.
- Endeudamiento de subsistencia: Según la consultora Zentrix, el 56,4% de las familias argentinas recurrió al crédito en los últimos seis meses para afrontar gastos como comida, servicios, alquileres y el pago de tarjetas. Casi 9 de cada 10 hogares endeudados ya enfrentan dificultades para cumplir con los pagos.
- El límite de la tolerancia: La consultora Tres Punto Zero relevó que el 65% de los argentinos dice haber llegado a su límite de tolerancia con la situación económica actual, y que el 59% aseguró que “ya no puede esperar más” a que mejoren sus ingresos. La imagen positiva de Milei en ese relevamiento cayó al 37,2%, contra un 59,8% de opiniones negativas.
- Desempleo juvenil: la variable que mejor explica la caída de la confianza entre los jóvenes. El desempleo en el grupo etario de 14 a 29 años superó el 16% en ambos géneros.
Clave de lectura
Desde una perspectiva de economía política estructural, el ICG adquiere especial relevancia en contextos de programas económicos de ajuste o reformas estructurales. Allí aparece una tensión clásica: la necesidad de estabilización económica versus el costo social de las políticas aplicadas.
El desafío para cualquier gobierno es sostener niveles mínimos de confianza mientras implementa medidas que, en el corto plazo, pueden deteriorar el bienestar. En términos estructuralistas: la política debe gestionar la restricción económica sin perder legitimidad social.
La evolución reciente del ICG muestra que la confianza en el gobierno de Milei sigue una trayectoria similar a la de otros gobiernos que aplicaron ajustes: un pico inicial de expectativa, seguido de un desgaste progresivo a medida que los costos del modelo se hacen visibles en el bolsillo de las familias y en la pérdida de empleo. La diferencia es que, en este caso, la erosión alcanza con particular virulencia a los jóvenes, el segmento que había sostenido con mayor entusiasmo el proyecto.




