El ministro de Economía afirmó que "a los que piden devaluar me dan ganas de cagarlos a patadas en el culo a todos". Dijo que 12 de 16 sectores crecen y que la pobreza está en su nivel más bajo en siete años. Sin embargo, los datos muestran que el 83% de los trabajadores formales sufre privación alimentaria y los salarios caen.
El ministro de Economía afirmó que "a los que piden devaluar me dan ganas de cagarlos a patadas en el culo a todos". Dijo que 12 de 16 sectores crecen y que la pobreza está en su nivel más bajo en siete años. Sin embargo, los datos muestran que el 83% de los trabajadores formales sufre privación alimentaria y los salarios caen.

El ministro de Economía, Luis Caputo, desató una nueva polémica este miércoles en la Bolsa de Comercio de Rosario al afirmar que “a los que piden devaluar me dan ganas de cagarlos a patadas en el culo a todos”. La frase, que el funcionario pronunció ante un auditorio de empresarios y dirigentes, fue parte de una defensa del rumbo económico en la que también aseguró que “12 de los 16 sectores que integran el PBI muestran crecimiento”, que “el consumo privado, las exportaciones y la cosecha están en niveles récord” y que la pobreza se encuentra “en el nivel más bajo de los últimos siete años”.

En paralelo, el ministro anunció el traspaso de la ruta nacional A012 a la provincia de Santa Fe, en línea con la política de descentralización de obras que el gobierno impulsa para aliviar sus arcas.

Pero detrás del discurso triunfalista, los datos cuentan otra historia: el 83,5% de los trabajadores formales enfrenta privaciones alimentarias, los salarios registrados perdieron contra la inflación por quinto mes consecutivo, y el empleo informal alcanza al 43% de la población ocupada.

El discurso

La presentación de Luis Caputo en la Bolsa de Comercio de Rosario el miércoles 1 de abril comenzó con una advertencia: “Me intimida tanta gente que hay, espero estar a la altura. Vamos a dar una charla de datos porque estamos en un momento de muchas encuestas y relatos que no necesariamente se condicen con los datos”.

Lo que siguió fue una defensa del rumbo económico que combinó cifras macroeconómicas con un tono que algunos describieron como “contagiado del estilo agresivo del presidente Javier Milei”. El momento más resonante llegó cuando el ministro se refirió a los economistas que reclaman una devaluación:

“Tenemos que terminar de comernos el cuento de que para ser competitivos hay que devaluar. Yo realmente lo encuentro patético ya. Me parece que le están tomando el pelo a la gente. ¿Esa es la propuesta que tienen como economistas? Un país que devaluó en 25 años de $1 a $1400. ¿En serio la solución es devaluar? Me dan ganas de cagarlos a patadas en el culo a todos”.

El ministro también cuestionó a quienes afirman que la economía está estancada. “12 de los 16 sectores que integran el PBI muestran crecimiento”, aseguró, y destacó que “el consumo privado, las exportaciones y la cosecha están en niveles récord”. Sobre los salarios, sostuvo que según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) “están cuatro puntos arriba de noviembre de 2023”, aunque reconoció que “la realidad es heterogénea” y que “por ahí la actividad de febrero muestra una caída” y “la inflación de marzo da un poco más alta por cuestiones estacionales”.

En materia social, Caputo afirmó que “la pobreza está en el nivel más bajo de los últimos siete años”. “No tenemos dudas de que vamos a crecer, pero sí nos preocupa la velocidad de crecimiento, tenemos potencialidad para expandirnos al 9% anual”, agregó.

El anuncio

Entre los anuncios concretos, Caputo confirmó el traspaso de la ruta nacional A012 a la provincia de Santa Fe. “Le estamos dando a las provincias rutas que las provincias tienen presupuesto y nosotros no y ellas se hacen cargo de ponerlas en funcionamiento. Específicamente en Santa Fe le estamos dando la A012”, explicó.

El anuncio, que sorprendió a propios y extraños, responde a un reclamo de la provincia que data de febrero de 2024. La ruta, de 67 kilómetros, bordea el Gran Rosario y desemboca en San Lorenzo, siendo un corredor logístico clave hacia los puertos. El gobernador Maximiliano Pullaro confirmó la cesión, aunque con críticas: “Vamos a hacernos cargo de reparar la ruta nacional A012, un reclamo que venimos haciendo por su muy mal estado y la falta de mantenimiento”.

El discurso desde la teoría económica

Desde una perspectiva de teoría económica, las afirmaciones de Caputo chocan con dos conceptos fundamentales que la literatura ha validado durante décadas.

  • El “trade-off” entre inflación y desempleo. Caputo afirmó que “Argentina va a seguir creciendo y la inflación va a seguir bajando. No hay trade-off”. Esta declaración contradice la Curva de Phillips, una de las relaciones empíricas más documentadas en macroeconomía, que muestra que en el corto plazo existe una relación inversa entre inflación y desempleo. Reducir la inflación, como señala la teoría, tiene costos en términos de actividad económica y empleo.
  • La devaluación como mecanismo de ajuste. Al rechazar con vehemencia cualquier devaluación, Caputo ignora que, en economías con alta inflación y apreciación cambiaria real, la falta de competitividad externa suele derivar en una crisis de balanza de pagos. La historia argentina está llena de ejemplos: el “Rodrigazo” en 1975, la salida de la convertibilidad en 2002, la devaluación de 2014, la crisis cambiaria de 2018 y la de 2023. Todos estos episodios muestran que sostener un tipo de cambio artificialmente bajo tiene un costo que, tarde o temprano, la economía paga.
  • La paradoja del superávit fiscal. Caputo insiste en que el superávit fiscal es el pilar del programa. Pero como señala el economista Juan Carlos Giordano, diputado del FIT Unidad, “si no alcanza la plata y hay déficit es porque se paga la deuda externa y la riqueza que se genera se la llevan los bancos, el FMI, los grandes empresarios y las multinacionales”. El superávit fiscal en Argentina no es un logro de eficiencia, sino el resultado de un ajuste que recae sobre los trabajadores y los sectores populares.

La realidad que los “datos” no cuentan

Cuando Caputo habla de “datos”, selecciona aquellos que muestran un panorama favorable. Pero los datos que no menciona pintan un cuadro muy distinto.

  • La pobreza que no se ve. Caputo aseguró que la pobreza está “en el nivel más bajo de los últimos siete años”. Lo que no dice es que el cálculo oficial incluye transferencias sociales (AUH, Tarjeta Alimentar, Potenciar Trabajo) y que la canasta de referencia no se actualiza con la misma velocidad que los precios. Además, como señaló el economista Leonardo Anzalone, director del Centro de Estudios Políticos y Económicos (CEPEC), “en el PBI, ‘consumo’ es un concepto complejo que incluye gastos obligados como alquiler, luz, gas, transporte, salud y educación. Quiere decir que si suben tarifas, alquileres o prepagas el consumo sube, aunque no vivas mejor”.
  • Los salarios que caen. Caputo sostuvo que los salarios registrados “están cuatro puntos arriba de noviembre de 2023” según el SIPA. Pero el INDEC muestra que en enero de 2026 los salarios privados registrados subieron apenas 2,1% nominal frente a una inflación del 2,9%, lo que implica una caída real del 0,7% respecto a diciembre y del 2,9% interanual. Es el quinto mes consecutivo de pérdida de poder adquisitivo.
  • El empleo que se precariza. La tasa de desocupación trepó al 7,5% en el último trimestre de 2025, con 1,7 millones de desocupados. El empleo informal alcanza al 43% de la población ocupada, unos 13 millones de trabajadores. Y según un estudio de la Universidad de Buenos Aires, el 84,8% de los trabajadores del quintil más bajo de ingresos están en empleos precarios.
  • La alimentación que falta. El dato más dramático proviene de la Universidad Católica Argentina: el 83,5% de los trabajadores formales enfrenta algún tipo de privación alimentaria. El 61,1% admite haberse saltado alguna comida durante la jornada laboral por falta de recursos. El 78,5% opta por alimentos menos nutritivos. El 24,6% ha incorporado la elección de alimentos de baja calidad como un hábito.

El ataque a los industriales

El discurso de Caputo también incluyó críticas a los industriales que, según él, “aprovecharon las condiciones favorables de una economía cerrada para cobrarle a los argentinos 3 o 4 veces más por sus productos”. Citó el caso de Fate: “Es inmoral que yo como ministro de Economía decida a dedo que a las cubiertas ustedes las tienen que pagar 3 o 4 veces lo que valen”.

“Ese modelo, que quieren mostrar como industrialista, lo único que ha sido en realidad es un modelo prevendario, de alguna manera corrupto”, sostuvo. “Es un modelo inmoral, es un modelo injusto, es un modelo regresivo y es un modelo ineficiente”.

El ministro también apuntó a los gobernadores, a quienes les reclamó que bajen Ingresos Brutos y objetó “las quejas sobre que la macroeconomía está bien, pero la microeconomía está mal, cuando la macro es la suma de la micro”.

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