El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó los datos de actividad económica correspondientes a enero de 2026, que revelan un escenario de marcada heterogeneidad. Mientras el sector agropecuario registró un crecimiento interanual del 20,8% impulsado por la cosecha gruesa y el sector energético sostiene la refinación con un 86,8% de capacidad utilizada, la industria manufacturera cayó 3,2% interanual y la utilización de capacidad instalada en fábricas alcanzó el nivel más bajo para un mes de enero desde 2016: 53,6%. En paralelo, la desocupación trepó al 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, el nivel más alto en dos años, con los jóvenes como principal grupo afectado. Mientras el oficialismo celebra el crecimiento del PBI 2025 (4,4%) y destaca la recuperación del agro, economistas y opositores advierten sobre un proceso de desindustrialización que se profundiza y una “economía a dos velocidades” que deja sectores enteros fuera del repunte.
Una recuperación que esconde fisuras
El Indec aún no publicó el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) correspondiente a enero de 2026 —se espera para los próximos días—, pero los indicadores sectoriales ya están disponibles y ofrecen un diagnóstico detallado del arranque del año.
El dato más relevante es el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) en 2025: 4,4%, una cifra que el presidente Javier Milei celebró públicamente como un hito de su gestión. El ministro de Economía, Luis Caputo, salió a exponer su lectura oficial del informe, destacando que la economía “está en el camino correcto”.
Sin embargo, el desagregado de los números revela una estructura de crecimiento desigual. Según el Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica (ICA-ARG), elaborado por las Bolsas de Comercio de Rosario y Santa Fe, en enero se registró una variación mensual positiva del 0,2% (segundo mes consecutivo de mejora), pero en la comparación interanual el indicador se ubicó 1,1% por debajo del nivel de enero de 2025.
La lectura de los analistas es unánime: la economía argentina muestra un crecimiento “a dos velocidades”, donde algunos sectores despegan mientras otros se hunden.
Los sectores en alza
El sector agrícola fue el protagonista indiscutido del arranque de 2026. Según el ICA-ARG, las labores agrícolas subieron 2,8% mensual, acumulando cuatro incrementos consecutivos y alcanzando un máximo histórico, con un crecimiento interanual del 20,8%. Este salto está vinculado al cierre de cosechas de trigo y cebada y al avance en la implantación de soja y maíz.
En el sector energético, la situación es igualmente favorable. El bloque de refinación del petróleo opera con un 86,8% de su capacidad instalada, el nivel más alto entre todos los rubros industriales, y supera el 84,6% registrado en enero de 2025. Las industrias metálicas básicas también mostraron un desempeño positivo, con un crecimiento interanual del 17,2% en la producción de acero crudo según datos de la Cámara Argentina del Acero.
Estos sectores (agro, energía y metales básicos) son los que explican gran parte del crecimiento del PBI en 2025. Pero también son los que concentran la menor cantidad de empleo registrado y los que menos impacto tienen en la generación de valor agregado local.
La industria en rojo
Mientras el agro celebra, la industria manufacturera atraviesa una de sus peores crisis en años. Según el Indec, la producción industrial cayó 3,2% interanual en enero, el séptimo descenso consecutivo frente al mismo mes del año anterior. En términos desestacionalizados, hubo una mejora del 3,1% respecto a diciembre de 2025, pero el dato interanual confirma que la industria sigue en terreno negativo.
El dato más alarmante es el de la utilización de la capacidad instalada. Según el informe del Indec, en enero de 2026 se utilizó apenas el 53,6% de la capacidad instalada en la industria, el nivel más bajo para un mes de enero desde que comenzó la serie estadística en 2016. Esto implica que casi la mitad de las máquinas y equipos de las fábricas argentinas están parados.
Cinco sectores industriales operan con más del 50% de su capacidad ociosa:
| Sector | Capacidad utilizada enero 2026 | Variación vs enero 2025 |
| Productos textiles | 23,7% | -10,2 |
| Industria automotriz | 24,0% | -10,8 |
| Metalmecánica (excluye autos) | 31,4% | -6,7 |
| Caucho y plástico | 36,1% | -3,5 |
| Productos minerales no metálicos | 45,5% | -5,6 (vs dic 2025) |
Las caídas más pronunciadas en la producción industrial corresponden a sectores de alto valor agregado y alto empleo:
- Vehículos automotores, carrocerías y autopartes: -25,7% interanual
- Productos textiles: -23,9% interanual
- Otros equipos, aparatos e instrumentos: -22,1% interanual
- Prendas de vestir, cuero y calzado: -20,6% interanual
- Maquinaria y equipo: -20,2% interanual
La industria automotriz, uno de los sectores emblemáticos de la economía argentina, produjo en enero un 30,4% menos que un año atrás. La maquinaria agropecuaria cayó 32,1% y los aparatos de uso doméstico descendieron 35,8%.
Comercio, construcción y consumo:
El resto de los sectores muestra un desempeño dispar. La construcción creció 0,5% mensual en enero, pero en la comparación interanual cayó 0,6%. Las ventas minoristas, en tanto, cayeron 0,1% mensual y 6,4% interanual, reflejando la contracción del consumo interno.
En el mercado externo, las importaciones cayeron 2,8% mensual y acumulan cuatro bajas consecutivas, con una caída interanual del 8,7%. Las exportaciones en dólares constantes bajaron 0,8% mensual, aunque la balanza comercial arrojó superávit. Este comportamiento responde, en parte, a la caída de la actividad industrial que reduce la demanda de insumos importados.
Los patentamientos de autos subieron 2,1% mensual, pero en la comparación interanual cayeron 3,1%. La recaudación total creció 0,4% mensual, aunque se ubicó 7,5% por debajo de enero de 2025.
El mercado laboral
Los datos del mercado laboral, correspondientes al cuarto trimestre de 2025, son elocuentes. La desocupación trepó al 7,5%, lo que implica 193.000 nuevos desocupados y un total de 1,7 millones de personas sin empleo. Es el nivel más alto en dos años.
El dato más preocupante es el impacto en los jóvenes. Según el informe del Banco Provincia, el desempleo juvenil aumentó 3,7 puntos porcentuales entre los varones, llegando al 16,2%, y 3 puntos entre las mujeres, alcanzando el 16,8%. Son precisamente los sectores que, según las encuestas, siguen apoyando mayoritariamente al gobierno de Javier Milei.
En paralelo, los asalariados privados registrados retrocedieron 0,1% mensual y 1,3% interanual. La remuneración bruta real de los empleados privados cayó 0,8% mensual y 4,2% interanual. Es decir, no solo hay menos empleo, sino que el que existe paga menos en términos reales.
La consultora Trespuntozero, en su última medición, reveló que el 59% de la población respondió que “no puede esperar más” para que su salario o ingreso mejore, y que el 65% manifestó haber alcanzado el “umbral de tolerancia” frente a la situación económica.
El discurso oficial
El gobierno nacional salió a celebrar los datos del PBI 2025 (4,4%) como un logro de su gestión. El presidente Javier Milei, desde Hungría donde asistía a una cumbre internacional, tuiteó para destacar la cifra y la enmarcó en su estrategia de “batalla cultural” contra la oposición, los empresarios y los medios de comunicación.
En un acto en Tucumán, el presidente habló de una “carnicería mediática” y volvió a poner en la mira a “políticos opositores, empresarios ya descalificados y periodistas”. En su mensaje posterior, vinculado al informe de actividad económica, volvió a referirse a “operetas”, “ensobrados”, “políticos chorros” y “empresaurios”. El tono de batalla, según los analistas, no fue esta vez ofensivo sino defensivo, en un contexto donde la agenda pública está dominada por los escándalos vinculados al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y al caso $LIBRA.
El ministro de Economía, Luis Caputo, se mostró en primera línea para celebrar los datos. Sin matices, según consignó Infobae, “domina la disputa que, en el imaginario del poder, debería ‘marcar agenda’“. Caputo reconoció, sin embargo, que la baja en el índice de precios minoristas “no está dándose al ritmo esperado”.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por su parte, se mantuvo en silencio en medio de la tormenta por sus viajes al exterior, pero su último posteo público fue para dar cuenta del “crecimiento del 4,4 por ciento de la economía en 2025”.
Las voces de la oposición y los economistas
La oposición y los analistas económicos ofrecieron una lectura muy distinta de los mismos datos. El diputado nacional y economista, en declaraciones a medios, señaló que el crecimiento del PBI 2025 está “extremadamente concentrado en pocos sectores” y que “la industria y el empleo están en retroceso”.
El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, utilizó sus redes sociales para criticar la política económica del gobierno nacional, señalando que “el ajuste no termina, la industria cae y los salarios no alcanzan”.
Desde el ámbito académico, el investigador del CONICET, Martín Schorr, advirtió en una entrevista radial que “Argentina está frente a un proceso de desindustrialización acelerada, que se profundiza con la apertura importadora y la falta de políticas sectoriales”.
La consultora EcoGo, en su análisis de los datos, señaló que “la economía muestra un patrón de recuperación heterogéneo, con sectores ligados a los recursos naturales y la energía creciendo, mientras los sectores industriales y de consumo interno se contraen”.
El economista Juan Carlos de Pablo, en un acto en el Palacio Libertad (ex CCK) frente al presidente Milei, lanzó una advertencia sobre los riesgos de la estrategia oficial. “¿Qué pasa si el presidente Trump pierde la elección de medio período y se convierte en pato rengo? ¡Nos jodemos!”, afirmó, en referencia a la dependencia externa de la política cambiaria.
El impacto económico y social
El impacto social de estos números es directo. El aumento del desempleo y la caída del salario real están generando un deterioro en las condiciones de vida de amplios sectores de la población. Según un informe de la consultora Empiria, la inflación en febrero golpeó con más fuerza a los sectores vulnerables: 3,3% para los hogares más pobres frente al 2,9% para los más ricos. La inflación núcleo, que mide los precios que no dependen de decisiones del gobierno o de la estación del año, subió al 3,1%, lo que indica que la presión sobre los bolsillos sigue acelerándose.
La morosidad familiar escaló hasta el 20% en rubros críticos como expensas y servicios básicos. Este fenómeno refleja que el presupuesto de los hogares argentinos llegó a un punto de saturación donde las familias se ven obligadas a elegir qué facturas dejar de pagar para poder cubrir la canasta de alimentos.
El sector de autopartes y el comercio minorista ya sienten los efectos. El consumo interno se retrae, las ventas caen y la cadena de pagos se tensa. Las empresas enfrentan un escenario de demanda débil mientras los costos financieros se mantienen elevados.




